Family Book



 TITLE='''''El Libertador en Tuluá El 27 de diciembre de 1829,''''' salió Bolívar de la ciudad de Buga con dirección a Cartago. En las últimas horas de la mañana llegó a la villa de Tuluá acompañado de muy selecta comitiva y de algunos tulueños que habían salido a recibirlo a San Pedro. El acompañamiento del Libertador estaba compuesto por su secretario el Capitán Iturbide y su edecán, por varios vecinos de las poblaciones de Cali, Palmira, Buga y por los tulueños Dr José María Lozano y V. don Francisco Lozano, don Agustín González, don Pedro José Lozano, don Joaquín de Llanos, Capitán de Infantería don Joaquín de Victoria y otros distinguidos personajes de la época. La villa de san Bartolomé había sido engalanada con arcos y vistosos festones desde las vísperas. La casa de las tribunas, la cárcel pública, la casa de los esposos González Tejada, estaban adornadas con bellos cortinajes y las siluetas de las más bellas mujeres se destacaban por entre los tiestos de clavellinas y geranios qué, pendientes de los aleros daban brillo y belleza a los viejos balcones coloniales. El Padre de la patria pasaría la noche en Tuluá y sería recibido en casa de los esposos Agustín González y María Jesús Tejada. Desde las primeras horas de la madrugada grupos de jinetes iban y venían en sus briosos corceles luciendo amplias zamarras. La multitud ansiosa de conocer al Padre y Libertador , se apretujaban en la plaza. Todo era regocijo y animación en el pueblo. A las once de la mañana llegó el Libertador. El entonces alcalde de la Villa, sr Pedro José Lozano, le hizo entrega de la ciudad con un corto discurso, Bolívar, respondió elocuentemente al tribuno tulueño en breves frases. Terminados los discursos protocolarios, se reunió el Cabildo con asistencia del Libertador y la comitiva se dirigió a la casa de los esposos González Tejada. Un gran banquete se le tenía preparado al Padre de la Patria. A la una de la tarde se presentaron los esclavos de doña Brígida López, de don Miguel y don José Joaquín de Llanos, de don Patricio Lozano y entregaron al Libertador sus cartas de libertad, vestían blusa de muselina blanca, llamada en la época “blusa de golas”, faldón de bayeta prensado en la cintura con numerosas alforzas, cubríanse la cabeza con una mantilla de paño negro, etc.. Ante el Libertador, tímidas y vergonzosas, también agradecidas y llenas de alegría, desfilaron las esclavas María Ángela Lopez, Josefa Ruiz, (hermana de María Antonia Ruiz, la heroína de san Juanito), Asunción y Rosalía Llanos, Celedonia Tolón y otras. Presentaron su cartas de libertad, certificado que las acreditaba cómo “libres de pila”. Estos esclavos se denominaban “colombianos”. María Ángela López solía decir con orgullo, “Yo fui colombiana de doña Brígida López”. Terminada la romería de los esclavos que fueron presentados como libres y de los que fueron libertados por el Padre, se dirigieron de casa de don Agustín González a la de la señora Clemencia Lozano, bailando manta, rumba y bunde, bailes zapateados y cantando coplas de las cuales solo ha quedado ésta estrofa como recuerdo imperecedero de esa época. “Dale la mano a la conga, Ay! que conga, ay! que conga! Nació el divino Jesú, Qué hacemo con eto ahoa; Pue buquemo otra dama que pueda hacé de señoa”. O también: “Que se va la rumbadora rumbarme quiero, que se va, que se va…” Y cogidos de la mano iban los esclavos colombianos, Juancho, Bernardino, Ramona, y María Ángela López, bailando rumbas y bundes al son de flautas y triángulos y levantando en alto su carta de libertad. Terminada la ceremonia de los esclavos, Bolívar salió en compañía de las más selectas damas al baile de gala que se le había ofrecido en el salón de la esquina de la casa de las tribunas en el piso alto. Allí exhibieron su belleza las nobles matronas doña Clemencia Lozano, doña Ana Josefa Potes, doña Juana de Potes, doña María Jesús Tejada y otras de esclarecido linaje. Concluido el baile, se quemaron algunos cohetes, se echaron a vuelo las campanas de la Iglesia, se dieron vivas al Padre y Libertador, y el entusiasmo se prolongó hasta bien entrada la noche. Al amanecer del día 28, Bolívar salió con rumbo a Cartago. Asidas a su cabalgadura, al trote largo de la bestia, iban dos agradecidas mujeres, valerosas y patriotas, que se habían distinguido en san Juanito como ágiles lanceras. == Título de sección == el capitán español Francisco Lozano, llamado en documentos posteriores a su época como Francisco López Lozano y Francisco Lozano Bravo , y doña Leonor Rengifo, natural de Salamanca , fallecida en 1584 , hija legítima de Diego Velásquez Rengifo, natural de Ávila, y Catalina Espinosa, natural de Arévalo.



Index