• Né en 1842 - Fosano, Pcia. de Cúneo, Italia
  • Décédé en 1907 - Unión, Pcia. de Córdoba , à l’âge de 65 ans

 Union(s) et enfant(s)

 Notes

Notes individuelles

'1Congreso Latinoamericano de Historia Económica 4 Jornadas Uruguayas de Historia Económica Montevideo, 5 al 7 de Diciembre de 2007

Mesa N° 28: Empresarios de América Latina Estudios de Caso y Confrontación de Ideas

Una familia de empresarios rurales en el Sudeste de Córdoba (1894- 1930)

Alejandra Massei Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos Segreti” massei@nodosud.com.ar''''

1- Introducción

En nuestro país la colonización y la venta de tierras públicas no se produjeron de manera similar en los diversos espacios provinciales. En Córdoba dicho fenómeno fue posterior al proceso que se dio en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe; debido esencialmente a que la provincia se integró tardíamente al proceso agro exportador y en consecuencia, entró más tarde al mercado activado de tierras públicas. En el sudeste de la provincia, la colonización comenzó entre los años 1865- 1870, con la llegada del ferrocarril a la zona. A partir de esos años se fundaron las primeras colonias, algunas de ellas a iniciativa del estado, otras en cambio, por particulares. De esta manera nació la Colonia Deán Funes en 1894, por iniciativa de un particular - Benjamín Sastre- quién había sido encargado por el gobierno provincial para mensurar y vender las tierras de la futura colonia a los inmigrantes que arribaran a la zona, con el objeto de trabajarlas y poblarlas. En el año 1894, llegó a la zona una familia de inmigrantes italianos procedentes del Piemonte, la familia de José Ariaudo, quien adquiere parte de las tierras de la colonia Deán Funes, en las que da forma al establecimiento denominado estancia San José, dedicado desde un comienzo a la explotación agrícola-ganadera. Nuestro trabajo reduce su escala de estudio a esta unidad productiva, la estancia San José, que estuvo a cargo de exitosos empresarios rurales integrantes de la familia Ariaudo, entre los años 1894- 1930. El trabajo es realizado con los libros de cuenta de la estancia San José. Entre los que podemos mencionar: libros de contabilidad, libros diarios, libros de trilla, de semi-surgentes, entre otros. A partir del trabajo de este rico caudal de fuentes, el que nos ha permitido entender el funcionamiento del establecimiento, reconstruir la forma de vida, de trabajo, la organización productiva, los vínculos sociales y comerciales establecidos. En la investigación se realizará un análisis desde dos direcciones. En un primer nivel, y a través de sus contabilidades e inventarios, procuramos acercarnos a la lógica del comportamiento empresarial de sus propietarios. Es decir, estudiaremos la conformación y reproducción del patrimonio, medios y las estrategias de producción, condiciones de trabajo, mano de obra. Por el otro, con la información que nos proporcionan otro tipo de fuentes - cartas, periódicos, actas de asociaciones civiles, e instituciones gubernamentales- tratamos de ampliar nuestra mirada hacia el contexto en que operaron, las circunstancias que los condicionaron y en la medida de lo posible, el rol que desempeñaron en el medio local y regional. Finalmente procuraremos rescatar las estrategias de transmisión y de descubrir el entramado de relaciones sociales que se construyeron dentro y fuera de la unidad productiva

2- De tierras fiscales a la Colonia Deán Funes. En el transcurso de la década de 1890, Benjamín Sastre adquirió en tres oportunidades, las tierras que pronto se convirtieron en la colonia Deán Funes. En 1890, Sastre compró un terreno ubicado en el Departamento Unión, pedanía San Jerónimo, denominado “La Escondida”, ubicado en el ángulo noreste de la suerte N° 84 serie A, que se compuso de dos mil ochocientos treinta y ocho hectáreas. En el año 1890, Jaime Vieyra, por ante escribano público declaró, que la compra del citado campo, que había realizado, era por orden y cuenta de Benjamín Sastre, con dinero de éste último, el precio por hectárea fue de ocho pesos con ochenta y cuatro centavos. El campo “La Escondida” luego será anexado a los campos de la Colonia Deán Funes, según el plano de la misma Colonia. En el año 1894, en la ciudad de Córdoba, Sastre pidió la protocolización ante el Escribano Miguel Gaspar Carranza, de tres instrumentos públicos relativos a dos fracciones de terreno de la Colonia Deán Funes. Uno de éstos terrenos que, por escritura de 2 de setiembre de 1892, pasado ente el Escribano General de Gobierno, Anacleto Resta, el Gobierno Nacional por intermedio de la Oficina de Tierras y Colonias vendió a José Ceppi, una superficie de cinco mil setecientas cuarenta y siete hectáreas, situadas en el departamento Unión, provincia de Córdoba, por el precio de quince pesos cuarenta y tres centavos nacionales cada hectárea, que debía abonar en ocho anualidades que empezarían a contarse desde el 31 de diciembre de 1893. Por escritura del 20 del julio de 1893, Ceppi vendió a Benjamín Sastre el inmueble antes descripto con los derechos y obligaciones acordadas entre Ceppi y la Nación. Y por escritura del 3 de octubre de 1892, pasada ante el escribano de la Nación, el Gobierno Nacional vendió a Sastre una superficie de cinco mil hectáreas en la Colonia Deán Funes, situadas en el departamento Unión, provincia de Córdoba, y que era parte del campo que la Nación compró a los señores Bazán y Sastre. El precio de esta venta fue de quince pesos con cuarenta y tres centavos nacionales por hectárea. Con la compra de estas tres propiedades, Sastre pidió al Gobierno Provincial la aprobación de la Colonia Deán Funes, y los beneficios de la Ley de Colonias del año 1886; ambos pedidos fueron aceptados. Según el plano de la colonia, la superficie total de la misma fue de 13.586 hectáreas, 13 áreas y 98 centiáreas. A partir de esta aprobación, se llevó a cabo la venta y partición de las tierras y con ello el fin de una etapa, que tuvo algunos aspectos marcados por la especulación. Con los nuevos propietarios, en su mayoría inmigrantes italianos, se inicia un proceso de trabajo y de acumulación a partir de ese bien primario.

Cuadro N° 1: Adquisición de tierras por Benjamín Sastre.

Año de adquisición Cantidad de hectáreas Precio por hectárea 1890-La Escondida 2839 hectáreas 8,80 pesos 1892 5000 hectáreas 15,43 pesos 1893 5747 hectáreas 15,43 pesos Total de ha. 13.586 Promedio por ha. 12, 11 pesos Fuente: Elaboración propia en base a las escrituras de compra de Benjamín Sastre.

3.- La familia Ariaudo: formación del patrimonio

José Ariaudo y su familia, arribó a la zona de la colonia Deán Funes en el año 1894. Inmigrante italiano nacido en el año1842 en Fosano, provincia de Cuneo, región del Piemonte. José estaba casado con Margarita Rivas, de cuyo matrimonio nacieron Antonio, Juan, Teresa (italianos) con 16, 14 y 12 años respectivamente cuando arribaron al país y Margarita nacida en Argentina. Se estableció en un primer momento en la provincia de Santa Fe como arrendatario, donde logró reunir un pequeño capital consistente en algo de dinero y animales. Es entonces cuando, en busca de tierras más baratas, se estableció en la colonia Deán Funes, en un comienzo como arrendatario de la colonia y luego como propietario. Ahora bien ¿cuál fue el camino de acumulación de capital seguido por José Ariuado? Según el relato brindado por descendientes de su familia pudimos saber que desde que llega a la colonia en 1894, además de arrendar tierras para la explotación agrícola, invierte sus excedentes en la compra de algunas maquinarias con las cuales ofrece luego servicios. Según la misma fuente de información, en esta época habría comprado un equipo de perforación y una trilladora a vapor. Como esto coincide con la perforación de los primeros pozos semisurgentes dentro de la colonia. Es probable que, el resultado favorable que muestra su actividad en esta época se deba, precisamente, a la oportuna combinación de la práctica agrícola y la prestación de servicios como la perforación de suelos y la trilla. Los suelos de la zona, si bien gozan de un buen régimen de lluvia, son planos y no tienen suficientes espejos de aguas como para abrevar a los animales. En pocos años, este abanico de actividades le permitió transformarse en uno de los actores más importantes de la colonia Deán Funes; no obstante, sin dudas, hubo más. Como podremos ver más adelante, José Ariaudo supo relacionarse con comerciantes y productores tanto de la zona como de otros lugares, de manera que pudo armar una nutrida red de relaciones y vinculaciones sociales que luego utilizó para obtener información sobre mercados y precios, que le permitieron optimizar la toma de decisiones en su propia empresa. Si bien fundó el establecimiento San José en 1894, dedicado a la agricultura y ganadería, la adquisición de las tierras se dio en sucesivas etapas, que serían complementadas por sus hijos, hasta llegar a la nada despreciable cantidad de las dos mil hectáreas.

3.1-Las inversiones en tierras

La compra de las tierras en la Colonia Deán Funes, comenzó en el año 1899, cuando Benjamín Sastre vendió a José Ariaudo, el grupo de lote N° 28 de la citada colonia, con una superficie de doscientas nueve hectáreas, nueve áreas, el valor por hectárea fue de treinta pesos, en la misma fecha sus hijos Antonio y Juan Ariaudo , con dinero de su padre, compraron cuatrocientas dieciocho hectáreas, dieciocho centiáreas, esta superficie abarcó los grupos N° 37 y 42 de la Colonia, al mismo precio que su padre; de esta manera la primera compra que realizó la familia Ariaudo, fue de seiscientas veintisiete hectáreas. En febrero de 1902 , José Ariaudo, compró a Benjamín Sastre, por la suma de cinco mil seiscientos cuarenta y cinco pesos nacionales con ochenta y dos centavos, una superficie de ciento ochenta y ocho hectáreas, que eran parte de los grupos N° 62 y los lotes 1 y 2 del grupo N° 52. En marzo de 1903 , José Ariaudo compró a Sastre, los grupos de lotes N° 22 y N° 38 de la Colonia, el primero de ellos, el N° 22, compuesto de doscientos veintiún hectáreas, cuarenta y siete áreas, veintiocho centiáreas, inclusive los caminos y las calles públicas. Y el grupo treinta y ocho, compuesto de doscientas nueve hectáreas, nueve áreas, el total de hectáreas comprado en esta oportunidad, fue de cuatrocientos treinta hectáreas, y la suma abonada fue de doce mil novecientos diecisiete pesos con ochenta y ocho centavos. En marzo de 1904 , Margarita Riva de Ariaudo, compró con dinero de su marido, una superficie de ciento ochenta y ocho hectáreas, los grupos N° 63 y los lotes N° 3 y 4 del grupo N° 52, unidos componían una superficie de ciento ochenta y ocho hectáreas, con seis áreas y setenta y dos centiáreas, esta compra la hizo por la suma de cinco mil seiscientos cuarenta y un pesos, con noventa y ocho centavos nacionales. En la misma fecha José Ariaudo adquirió una superficie de doscientas nueve hectáreas, nueve áreas, compuesta por el grupo N° 43 de la colonia, esta compra se realizó por la suma de seis mil doscientos pesos setenta y dos pesos moneda nacional. De esta manera en pocos años, el patrimonio en tierras de esta familia de inmigrantes se amplió, hasta llegar a poseer una superficie de 1642 hectáreas. El proceso de adquisición de la tierra de la familia Ariaudo, coincide con lo que sostiene Beatriz Moreyra en la provincia de Córdoba … entre 1880 y 1902, en lo referente al régimen de tenencia de la tierra, la misma había permitido un relativo fácil acceso del colono agricultor a la propiedad efectiva de la parcela de campo que trabajaba. Es decir, gran parte del este cordobés se convirtió en una prolongación de la agricultura por el sistema de colonias, característico de la provincia de Santa Fe. Ello aconteció porque en esa época el agricultor, después de 2 o 3 años de trabajo rudo, estaba en condiciones de adquirir la explotación que cultivaba .

Cuadro N° 2 Adquisición de campos por José Ariaudo en la Colonia Deán Funes.

Mes-Año de compra Grupo N° Lote Cantidad Hectáreas Precio Total Precio por Hectárea Diciembre 1899 37-42 418 has. $ 12,545,04 $ 30,00 Diciembre 1899 28 209 has. $ 6,272,70 $ 30,00 Febrero 1902 62 y 52 n° 188 has. $ 5,645,82 $ 30,00 lotes 2 y 3 Marzo 1903 22 y 38 430 has. $ 12,916,88 $ 30,00 Marzo 1904 63 y 52 n° 188 has. $ 5,641,08 $ 30,00 lotes 1 y 4 Marzo 1904 43 209 has. $ 6,272,00 $ 30,00 Total 1.642 has.

Fuente: Elaboración propia en base a las escrituras de compra de la familia Ariaudo.

En el cuadro que antecede mostramos las diferentes etapas de adquisición de la tierra y el valor de la misma. Recordemos para ello que el precio promedio por hectárea pagado por el Benjamín Sastre, al adquirir las tierras de la colonia Deán Funes, fue de 12,11 pesos, entre los años 1890 y 1894 . Si tomamos el precio del primer campo que adquirió José Ariaudo, fue de 30, 00 pesos, en 1899, podemos ver que Sastre vendió la tierra 100 %, de lo que él la había pagado. Esto hace pensar que, este primer comprador, no tiene la intención de ponerla en producción y más vale aprovechar la necesidad que tenía el Estado de ocupar efectivamente estos territorios de reciente ocupación, recordemos que las provincias limítrofes estaban en la misma situación.

3.2-Estrategias de transmisión

José Ariaudo, tras dar forma al patrimonio y haber optimizado el funcionamiento del establecimiento en la forma que hemos visto, falleció en 1907; veamos la forma en que se transmite el patrimonio. El 31 de agosto de 1906, José, realizó su testamento donde establecía la distribución de los bienes, y al año siguiente muere. Dos años después, su viuda, Margarita Riva y sus hijos Antonio, Juan, Margarita y Teresa Ariaudo, se presentaron ante el escribano Julio Aliaga, para cumplir la voluntad del extinto José Ariaudo o sea el sentido que debía tener, finalmente, el reparto. Una vez cumplido lo que decía la ley, el reparto igualitario entre sus hijos, de la mitad de los bienes que pertenecían a su padre, y adjudicada la mitad indivisa que le correspondía a su esposa Margarita Rivas, el testamento disponía las estrategias a implementar para que las tierras permanecieran en las cabezas del linaje, es decir en sus hijos varones . El testamento establecía, que Margarita Riva de Ariaudo vendiera su mitad indivisa a sus hijos varones. Y las partes de sus hermanas Teresa y Margarita Ariaudo, debían ser vendidas a sus hermanos. De esta manera, quedaron transferidos los derechos de propiedad, posesión y dominio de las tierras, para los hijos varones. Al mismo tiempo, Margarita Rivas realizó con el dinero de la venta de su mitad indivisa, una anticipación de la herencia a sus hijos y nuevamente el reparto fue por partes iguales, de modo que a cada uno de sus hijos, le adjudicó la suma de 13,500 pesos. A cambio, los hijos varones le aseguraron una renta vitalicia por año de 3,000 pesos moneda nacional. Como acabamos de ver y a pesar de haber conservado el sentido de herencia igualitaria, según la voluntad de su creador el traspaso del patrimonio en tierras pasó a los hijos varones. Por lo que se deduce, que la intención de José Ariaudo en su testamento era la de asegurar la continuidad de la empresa agropecuaria a través de sus hijos varones. Esta forma de transmisión resulta interesante no sólo por el caso particular que describe, sino porque guarda semejanzas con lo que sucede en el sudeste de Buenos Aires, según lo analizado para el mismo período por Blanca Zeberio quien sostiene …a principios del siglo XX coincidentemente con la expansión de la agricultura comercial y la masiva instalación de agricultores europeos, las historias patrimoniales permiten verificar la aparición de una capa de propietarios cuyas prácticas de transmisión mostraban rasgos de continuidad con la etapa anterior. Estos nuevos pobladores, desarrollaron formas de distribución patrimonial con tendencia a la igualdad, que solían combinarse con la elección de uno o varios sucesores varones sin orden de nacimiento y que tenía por objeto asegurar la continuidad del patrimonio familiar.

3.4-Los continuadores de la empresa agropecuaria

Como acabamos de ver, la dirección del establecimiento fue continuada sólo por los hijos varones, Antonio y Juan, que formaron la sociedad Ariaudo Hermanos. Antonio quedó soltero y Juan se casó en 1916 con Ángela Chiartano, veinte años menor. Esta unión también es importante, por lo que representa, ya que Ángela era vecina, vivía en un campo aledaño que formaba parte de la Colonia Deán Funes. Del matrimonio nacieron José, Nelson, Margarita, Delia, Luisa e Hilda Ariaudo. Decíamos que esta, no fue una simple unión matrimonial, sino que representó un entramado de vínculos sociales y comerciales, que interactuaron entre las dos familias y que ya venían actuando desde antes de la concertación matrimonial pero que se intensificaron aún más, luego de la misma. Juan y Antonio, prosiguieron con criterios semejantes, especialmente en lo que hace a las inversiones, transformando la estancia en un establecimiento de características modernas, reconocido en la zona de Justiniano Posse como modelo. Los nuevos responsables de la unidad productiva continuaron con diversificación de actividades, agricultura, ganadería, prestación de servicios a terceros y algo de comercio; no obstante, el principal factor patrimonial y de producción, fue la tierra. De modo que continuaron ampliando la propiedad por medio de sucesivas compras de lotes anexos: en 1919, compraron al heredero de Benjamín Sastre, Carlos Sastre el lote N° 29 de la colonia, de 209 has., a 215 pesos la ha. En el año 1925, compraron también al mismo Sastre, el lote N° 27, compuesto de 209 has., a 305 pesos la ha. Con estas dos adquisiciones, la estancia San José alcanzó una superficie de 2060 hectáreas, una cifra bastante importante para la zona; la colonia Deán Funes tiene un promedio de 200 a 300 ha por unidad de producción. Aquí resulta interesante estudiar la evolución del precio de la tierra a través de todas las compras que realizó la familia hasta dar forma definitiva al patrimonio en 1925, con una unidad de producción de 2060 ha. Veamos que se observa en el siguiente gráfico.

Gráfico N ° 3 Fuente: Elaboración propia en base a las escrituras de compra de la familia Ariaudo.

Si analizamos el gráfico, entre los años 1899 y 1904, período de adquisición de los primeros lotes en la colonia por parte de José Ariaudo, el precio pagado fue de 30 pesos por hectárea; luego en el año 1909 cuando se produce el traspaso y la venta de la mitad indivisa de Margarita Riva y las partes de Teresa y Margarita Ariaudo a Juan y Antonio Ariaudo, el precio pagado por hectárea fue de 65 pesos, en este momento podemos advertir una valorización de la tierra; en tanto en 1919 los hermanos Ariaudo compran un lote en la Colonia Deán Funes, el precio por hectárea en esta oportunidad fue de 215 pesos, y en el año 1925 adquirieron otro lote, el valor por hectárea fue de 305 pesos, de esta manera podemos observar que, para fines de la década del 20 se produce una exorbitante valorización del precio de la tierra. En el gráfico mostrábamos la curva ascendente que tuvo el valor de la tierra en este período y cómo esto coincidió con lo que ocurría en términos generales en la provincia observemos los siguientes valores. El valor unitario de la tierra aumentó en 161,96 % de 1902 a 1903, un 50% de 1903 a 1904, y un 41,88 % de 1904 a 1905 . De 1906 a 1908, el precio por hectárea ascendió de 44,11 pesos a 54,94 pesos y la tasa de crecimiento decreció del 21,35 % al 9,54 %. De 1908 a 1912, se duplicó el valor de la hectárea sobrepasando los 100 pesos a la vez que se producía un repunte de las tazas de valoración. La curva descendente de precios, iniciada en 1913, cambió de signo en 1918 y se hizo ascendente. En efecto, después de 4 años de tasas de valorizaciones negativas, el precio unitario promedio de la hectárea se elevó nuevamente sobre los 100 pesos, con el incremento anual de casi un 30 % con relación a 1917.

3.4-Vínculos y redes como soporte esencial de la empresa rural

Para la familia Ariaudo, los vínculos comerciales y sociales, tanto con los comerciantes de la zona como con otros productores, fueron de fundamental trascendencia a la hora de tomar decisiones sobre precios, mercados, comercialización e inversiones. Con este motivo establecieron estrechos vínculos con comerciantes de Bell Ville, único centro urbano de importancia en la zona por esos años – recordemos que Justiniano Posse recién es fundado en el año 1911-, por cuya razón comercio y bancos tenían asiento allí. José Ariaudo primero y luego sus hijos, Antonio y Juan, establecieron fuertes relaciones comerciales y financieras con Luis Marcasoli, José Bolognesi e Hijos, Carlomagno Hnos y Cía., Maggi Hnos en Bell Ville; Boretto, Kraft y Cía. de Pozo del Molle. A su vez que operaron en la misma ciudad de Bell Ville con el banco Nación Argentina y Agrícola Comercial. Éste último, fue un banco local que representó a los bancos Español y Córdoba y a las compañías de seguros Unión Norwik y La Rural. Los principales accionistas del banco eran los comerciantes de la zona, como también algunos productores entre los que se contaba, la familia Ariuado . En 1913, Enrique Carlomagno era el mayor accionista con 270 acciones, le seguía, Juan Canale con 250 acciones, Lardizábal y Cía., con 225 acciones, Felipe Leonelli, con 200 acciones, Luis Marcasoli, con 200 acciones, J. Bolognesi e Hijos, con 150 acciones, Maggi Hnos, con 125 acciones, C.Porfilio Hnos., con 125 acciones, Cayetano Tueros, con 100 acciones, Mioño Hnos., con 100 acciones, Nazario Correa Hnos., con 100 acciones, Pablo Carlomagno, con 100 acciones, Ribotta y Massa, con 100 acciones, Pablo Quaranta y Hermano, con 100 acciones, Ignacio Lardizábal, con 100 acciones, Francisco Carlomagno, con 50 acciones, Antonio Sassia, con 50 acciones, Massa y Busso, con 30 acciones , J. Bartolomeo e Hijo, con 25 acciones, Adolfo Curioni, con 25 acciones. En algunas oportunidades estas relaciones comerciales estrecharon aún más los vínculos a través de uniones matrimoniales, como el caso del casamiento de su hija Teresa con Matías Boretto, de la firma Boretto, Kraft y Cía. Otro tanto hicieron sus hijos Antonio y Juan, ambos pertenecieron a la comisión de la Colectividad italiana de Justiniano Posse, un lugar esencial de sociabilidad donde se desarrollaban profundos lazos de solidaridad, basados en la comunidad de origen. No sólo definida por una nacionalidad en común sino por algo más profundo, la pertenencia a la patria pequeña, a la región del Piemonte, lo que significaba compartir también el dialecto, el gusto por las mismas comidas y diversiones. Estas redes de relaciones comerciales y solidarias se completaron con otras relaciones de poder que fueron estructurando los hijos; Juan Ariaudo fue miembro del honorable concejo deliberante de Justiniano Posse. Y más tarde, con la participación de este activo miembro como integrante de otra prestigiosa entidad, la Sociedad Rural de la zona.

4- Las actividades en la Estancia

Como hemos expresado, en la estancia se desarrollaron una diversidad de actividades y se ampliaron aún más, con la reinversión de los excedentes hacia otras prestaciones. Con lo cual, el patrimonio de la familia se fue reproduciendo en el transcurso del tiempo. Las actividades básicas fueron la agricultura, la prestación de servicios- trilla, herrería, pozos semi-surgentes- , la ganadería, tambo y fábrica de quesos.

4.1 La agricultura y la producción de cereales.

Hasta la década del 30´, o al menos hasta que se mantuvieron en buen nivel los precios de los granos, una de las principales actividades desarrolladas en la estancia fue la agricultura; sin dudas, aprovechando las inmejorables condiciones de la zona de Justiniano Posse, con suelos clase II y un excelente régimen de lluvia. Los principales cultivos fueron de trigo, lino, avena, maíz y alfalfa. Uno de los cereales que alcanzó mayor producción, fue el trigo, es por ello que hemos analizado la producción de este cereal en algunos años y también las ganancias que obtuvo la firma Ariaudo. Esta información se encuentra completa para el año 1907. En el cuadro N° 4, mostramos las ganancias del trigo, las cuales están calculadas por hectáreas y bolsa. Cuadro N° 4 Producción Trigo Año 1907 Ingresos 2,179,55 quintales X $ 6,35 = $13,840,12

Egresos Semilla $ 7,60 x 242 has. = $ 1,839,20 Seguro granizo $ 14,74 x 242 has. = $ 3,567,08 Segadora = $ 300,00 Emparvar 10 peones = $ 400,00 Trilla $ 0,95 x 2,179,55 q.q = $ 2,070,57 Bolsas $ 0,23 x 3,853 bolsas = $ 886,19 Peones $ 0,20 x 2,179,55 q.q = $ 435,91 $ 9,498,95

Ganancia Neta $ 4,341,17

Ganancia por hectárea

Ganancia Bruta x ha. $ 13,840,12 = $ 57,19 242 has.

Costos x ha. $ 9,498,25 = $ 39,25 242 has.

Ganancia Neta x ha. $ 4,341,25 = $ 17,93 242 has.

Ganancia por bolsa

Ganancia bruta x bolsa $ 13,840,12 = $ 3,59 3,853 bolsas

Costo x bolsa $ 9,498,25 = $ 2,46 3,853 bolsas

Ganancia Neta x bolsa $ 4,341,17 = $ 1,12 3,853 bolsas

Fuente: elaboración propia en base a libros contables (1904-1912)

A partir de calcular las ganancias del año 1907, que como vemos, fueron favorables en relación al cultivo de trigo. Este cereal le permitió a la firma Ariaudo obtener excedentes que fueron empleados en años posteriores para ampliar la siembra de otros cultivos en el establecimiento- recordemos que en 1907, este establecimiento se está poniendo en producción a partir de la roturación de nuevos lotes.

4.2-Arreglos de medianería

Algunas áreas de la unidad fueron trabajadas por los propietarios, otras, en cambio, fueron adjudicadas por el sistema de medianería a colonos de la zona para el cultivo de trigo, lino y maíz. Este sistema fue aplicado esencialmente en los lotes de reciente adquisición, en las zonas de la periferia de la propiedad, para de esta forma iniciarlos en la producción. Por cierto, esto implicaba el desmalezamiento y roturación especial de la tierra, además de las tareas específicas de la siembra. De acuerdo a los registros contables, los contratos de medianería determinaban que los Ariaudo ponían la tierra y las semillas, en tanto que la tarea de desmalezamiento, roturación, siembra y recolección quedaban a cargo del medianero. Pero como éstos no poseían maquinarias, la propia estancia prestaba ese servicio, con lo cual la ganancia de los dueños de la tierra aumentaba con esta venta de servicios. Se utilizaban diversas máquinas, según el tipo de cultivo; si era trigo, lino, alfalfa, se lo cortaba con la espigadora e segadora, luego se lo recolectaba con horquillas en las chatas rastrojeras, se emparvaba para finalmente trillarlo. En el caso del maíz se lo juntaba a mano, se lo deschalaba y se lo ponía en bolsas, luego se lo desembolsaba en la troja, para luego trillarlo con la máquina traccionada a vapor, que también poseían los Ariaudo. Este último trabajo, lo realizaron preferentemente los dueños y muy ocasionalmente por el sistema de mediería. Por estos años un arrendatario o un pequeño propietario no tenían acceso a maquinarias especialmente porque se necesitaba contar con cierto capital, dado el valor de estas maquinarias que, por lo general, eran importadas. Para el año 1897 una máquina trilladora sistema Ruston, y un motor de la misma marca y demás accesorios específicos, tenían un valor de 3.774,75 pesos moneda nacional. . Otro punto a tener en cuenta en los arreglos de medianería y que llama la atención para la época en que estamos estudiando, es que la estancia corría con el pago de seguros contra granizo. Pero también cabe destacar, que los propietarios proveían de dinero a los medieros y de alimentos de su propia proveeduría, esto sin dudas generó otras ganancias a los dueños de la estancia. Por su parte el mediero, se hacía cargo de los gastos de sus peones, esto era, días de trabajo, comida. Con todo esto, que hemos venido considerando se puede entender que las ganancias que correspondieron a los dueños de la tierra, fueron varias veces superiores a la de los medieros, por que además de las ganancias pactadas se le agregaban los excedentes que obtenían de las prestaciones de servicios y de la proveeduría.

4.3-Tambo y la Quesería

La ganadería dentro de la estancia fue importante, no sólo por la cría de animales para la comercialización en el mercado, sino por la compra de vacas lecheras de alta mestización, lo que da cuenta de la modernización de la estancia . Con estos animales refinados la empresa inició la explotación sistemática de un tambo y de una fábrica de quesos para la cual contrataron a un técnico. En relación a esta actividad, Beatriz Moreyra sostiene que en la provincia de Córdoba, …el número de vacas lecheras experimentó la siguiente evolución según los distintos censos nacionales:

Vacas Lecheras 1895 1908 1914 1930

242.261 217.233 247.555 351.753

Es decir, desde fines del siglo pasado hasta la cuarta década del actual, el stock lechero se incrementó en un 45%. Por otra parte, la mayoría del ganado lechero se concentraba en los departamentos del sur y el este . En el año 1916, además del funcionamiento del tambo en la estancia, comenzó la fabricación de quesos, lo que coincide con el aumento en general de los stocks lecheros de acuerdo a la información brindada por los censos nacionales. La estancia San José se encuentra asentada en el sudeste provincial, precisamente donde se ubica el epicentro de la producción lechera que señalan las estadísticas. La producción de quesos en la estancia debió haber sido significativa y de calidad ya que le permitió colocar sus productos en mercados importantes como el de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, además con estos productos, la firma llegó a obtener importantes premios en exposiciones. La actividad generó ingresos importantes provenientes no sólo de la comercialización del producto primario – la leche-, sino del valor agregado que obtienen a través de la fabricación de productos como el queso y la crema. La prensa local se hace eco de la actividad desarrollada en este rubro por la estancia cuando comenta que…“San José” cuenta con una fábrica de quesos que ha popularizado los productos que elabora en una basta zona. Prueba de la alta calidad de los mismos, que son el producto de una dirección técnica superior lo constituye el hecho de haber merecido varios primeros premios en las exposiciones verificadas en Córdoba para los productos de granja. Los señores Ariuado ostentan con justificada satisfacción, los diplomas y medallas de oro con que fueron premiados los productos de referencia en las exposiciones que hemos citado. Y aún cuando la producción no ha sido encarada en forma extensiva, no pocos centros reclaman para su venta los quesos que se elaboran en el establecimiento “San José”. No sería difícil, pues, que los señores Ariaudo, en un futuro cercano, decidieran, con la experiencia que han adquirido en la materia, ampliar estas actividades en bien y provecho de esta industria que cuenta con valores destacados en el departamento Unión.

5- La prestación de servicios

5.1-La trilla un servicio con rentabilidad

La trilla fue de los servicios, el más importante que brindó San José, recordemos que por estos años la estancia poseía la única trilladora a vapor de esta zona. Por ello hemos calculado la rentabilidad de esta actividad de servicios que le permitió a la firma obtener importantes excedentes. En el cuadro N° 5, mostramos los ingresos y las ganancias obtenidas en cada campaña por la firma Ariaudo, entre los años 1915 y 1930. A continuación tomamos a manera de ejemplo sólo la campaña 1915-1916, para demostrar como se calculó la rentabilidad de este servicio.

Campaña 1915-1916 Ingresos Ingresos por trilla 17,885 bolsas X $ 1,30 = $ 23,250,50

Egresos Sueldos empleados $0,25 X 17,885 bolsas ($ 4,471,25) Seguro trilladora ($-253,2) Bolsas valor $ 0,16 X 17,885 bolsas ($2,861,60) Ganancia Neta $ 15,564,45

Rentabilidad Bolsa $ 15,564,45 $ 0,87 por bolsa 17,885 bolsas

Rentabilidad Servicio $ 15,564,45 $ 0,66 % $ 23,250,50

La firma ganó por bolsa $ 0,87 que representó una rentabilidad del 66% de $ 1,30 que cobró por prestar este servicio. . Si analizamos los excedentes de la firma teniendo en cuenta los valores del cuadro siguiente, podemos observar que la mayor rentabilidad de esta actividad de servicios, estuvo presente en la campaña 1920-1921, la firma cobró por trilla de una bolsa cosechada $1,60 y tenía una ganancia por bolsa de $1,10 y la rentabilidad que le representó fue del 69%, por cada bolsa cosechada. Esta misma rentabilidad por bolsa se dio en la campaña 1925-1926, en tanto se cobró por bolsa cosechada $ 1,50 y la ganancia por bolsa fue de $1,04, que representó el 69% de rentabilidad por bolsa cosechada. Si tomamos estas campañas que hacen un total de quince y tenemos en cuenta que, en ocho de ellas la rentabilidad por bolsa fue del 65% por bolsa cosechada, lo que podemos advertir, es que, la trilla como actividad de servicio les representó importantes excedentes a los hermanos Ariaudo. (Ver gráfico 6)

Cuadro N ° 5 Ganancias y rentabilidad obtenidas de la trilla de cereales Campaña Bolsas Quintales Precio trilla Ganancia en $ por Bolsa Rentabilidad Servicio 1915- 1916 17.885 10.813.86 $ 1,30 $ 0,87 66% 1916-1917 12.444 8.151.86 $ 1,50 $ 0,86 57% 1917-1918 48.630 32.324.53 $ 1,20 $ 0,78 65% 1918-1919 35.491 22.438.80 $ 1,30 $ 0,83 64% 1919-1920 23.401 14.554.72 $ 1,60 $ 1,05 66% 1920-1921 20.674 23.887.81 $ 1,60 $ 1,10 69% 1921-1922 31.590 20.942.14 $ 1,45 $ 0,91 62% 1922-1923 22.390 14.424.39 $ 1,60 $ 1,08 68% 1923-1924 26.010 17.185.16 $ 1,40 $ 0,94 67% 1924-1925 16.624 10.934.11 $ 1,10 $ 0,70 64% 1925-1926 10.211 5.889.60 $ 1,50 $ 1,04 69% 1926-1927 28.901 18.556.07 $ 1,20 $ 0,81 67% 1927-1928 21.361 13.401.99 $ 1,00 $ 0,61 61% 1928-1929 21.138 13.450.58 $ 1,00 $ 0,64 64% 1930-1931 9.107 5.619.26 $ 0,80 $ 0,45 56% Fuente: Elaboración propia en base a los libros de trilla (1915-1920) (1920-1931) y libros contables años 1904-1931-

Gráfico N° 6: Rentabilidad del servicio de trilla Fuente: Elaboración propia en base a los libros de trilla (1915-1920) 1920-1931) y libros contables años 1904-1931-

5.2-Mano de obra en las actividades agrícolas

En estos años alrededor de la máquina a vapor trabajaban unas veinte personas, cada una de éstas cumplía con una tarea específica, un capataz, de tres a cinco horquilleros, un foguista y un ayudante foguista, dos coleros, un aguatero, pisador de palo, engrasador, bolseros, costureros, estibadores, boyero, entre otros. En el momento que comenzaba a funcionar el tractor a vapor no se detenía hasta la noche. Es por ello que los trabajadores en algunos puestos como horquilleros o foguistas trabajaban por turno, rotándose. De esta manera, el trabajo relacionado a las tareas agrícolas fue sumamente arduo en la estancia, especialmente en tiempos de cosecha. De los libros diarios y contables hemos analizado como era realizado el pago a los peones. En la cuenta del haber de la firma encontramos el pago por los días de trabajo realizados durante la trilla. El trabajo se pagó de acuerdo a la actividad que realizaba cada uno, foguista, cocinero, aguatero. En los libros de cuenta de esta actividad figuran en detalles los gastos realizados por cada trabajador durante cada campaña: en alpargatas, tabaco, vino, calzoncillos, comida o bien adelantos en efectivo. Recordemos que el establecimiento tenía una proveeduría en la cual se abastecían peones, empleados, arrendatarios y medieros; este almacén de campaña se transformó en otro servicio muy beneficioso que les reportó pingües ganancias a los empresarios de San José. Una vez concluida la campaña se arreglaba con cada trabajador por los días trabajados y el dinero que obtenían y a esto se le descontaba lo consumido. De lo analizado, podemos observar que la forma de pago a peones se realizó de forma mixta, una parte en efectivo y otra en especies, esencialmente lo que consumían. A esta proveeduría rural le siguió otro importante almacén de comestible que instalaron exitosamente en el propio pueblo de Justiniano Posse.

5.3-Otro negocio rentable: la construcción de pozos semi surgentes

Otras de las actividades de servicios brindadas por la firma Ariaudo Hermanos fue la perforación e instalación de pozos semi-surgentes para la extracción de agua. Los pozos semi-surgente se realizaron con una máquina especial que era propiedad de la firma. Para estos años, era importante la realización de pozos semi surgentes, por la necesidad de proveer con agua principalmente a los animales, porque como hemos dicho, estos suelos planos, ricos y permeables, a pesar de poseer un buen régimen de lluvias, eran escasos en espejos naturales de agua. La construcción de un pozo semi-surgentes requirió de una perforadora que llegaba a perforar una profundidad de 140mts. a 165mts., para la zona de Justiniano Posse. Luego el pozo era encamisado, esto consistía en recubrir la pared del pozo con un caño de dos y cinco pulgadas. Una vez encamisado, el agua subía por la misma presión ejercida por el agua. Al pozo se le colocaba una bomba o un molino, para que el agua saliera hacia el exterior, con la finalidad de proveer agua a los animales. Entre los años 1911 y 1922 la sociedad Ariaudo realizó dieciocho pozos semi surgentes. Seis en su propio establecimiento y doce a vecinos de la zona. El costo económico de un pozo semi surgente para eso años, era de $ 2,000, sin contar gastos varios como los metros de caños y las uniones de los mismos que sumaban unos 40,76 . En el siguiente cuadro mostramos la rentabilidad por semisurgentes obtenida por la firma Ariaudo.

Cuadro N ° 7 Pozos Semisurgentes

Ingresos por pozos $ 2,050,00

Gastos Materiales- caños $ 50 Mano de obra $ 30 Ganancia Neta $ 1,970

Rentabilidad por pozo 96% Fuente: Elaboración propia en base a libros contables 1904-1931 y libros semisurgentes

Si tenemos en cuenta que la firma realizó 18 pozos semisurgentes entre éstos años los ingresos que obtuvo por esta actividad fue de 34,200 pesos, en tanto la rentabilidad por realizar cada pozo fue del 96%, con estos números, podemos afirmar que, la construcción de Pozos semi surgentes le posibilitó a la sociedad Ariaudo acrecentar su patrimonio de manera notable. Con parte de estos producidos, veremos como en los años siguientes, compraron más tierras.

5.4-El Trabajo en la Herrería

Es de destacar que los integrantes de la familia Ariaudo, fueron empresarios capacitados y visionarios. El trabajo en la herrería, no fue una actividad improvisada que brindó la firma Ariaudo; en efecto, José mandó a su hijo Juan a estudiar herrería a Amstrong. Pero, además la estancia contó con empleado herrero, lo que nos da cuenta de que realmente esta actividad fue importante durante años en la estancia; es más, muy pronto se transformó en otro de los servicios que ofrecían a los colonos de la zona y que significó otra fuente considerable de ingresos, de la que se logró una buena rentabilidad. Los trabajos realizados en herrería fueron variados, tanto arreglos de envergadura como ruedas, llantas de sulki, molinos, arados, segadoras, sembradoras, rejas de arado . La forma de pago de estos servicios fue mixta, algunos se realizaron en dinero y otras en especies; esto es, con cereal, forrajes o animales.

6- Inversiones y más modernización en la estancia

La estancia San José, sin duda, fue uno de los mejores exponentes de modernización en la zona de Justiniano Posse; no sólo por las mejoras y maquinarias que pone en servicio sino por los criterios empresariales que van aplicando sus dueños. Las mejoras que fueron introduciendo en pocos años, constituyen la clave de su desenvolvimiento exitoso, tanto los servicios de trilla, segadora, perforación de semi-surgentes, herrería, como la mestización de animales, tambo y quesería, entre tanto otros. Veamos otro caso.

6.1-El Alambrado

La realización de cuidadosos alambrados perimetrales en el campo, de excelente calidad, fue importante a la hora de dividir los lotes, la rotación de cultivos, la separación y contención de los animales y la crianza de animales de alta mestización. La introducción de alambrados de alta calidad es, sin duda, un elemento de modernidad. En el cuadro N° 8 podemos observar algunas adquisiciones de este material.

Cuadro N° 8. Inversiones de la sociedad Ariaudo Hermanos. Día,Mes,Año Boretto, Kraft y CIA. (Pozo del Molle) Debe Haber

11/09/1909 70 rollos de alambre San Martín 15X17 $ 831,66 comisión 5% $ 41,58 70 rollos de alambre púa Guanaco $ 461,42 comisión 5% $ 23,07 14/09/1909 200 postes quebracho enteros a $ 2,60 $ 520,00 Nuestro pago por flete $ 116,50 18/09/1909 200 postes de 1° a $ 2,60 $ 520,00 Nuestro pago por flete $ 103,50 18/09/1909 Nuestra entrega por medio de L.Marcasoli, Cheque Bco.Nación $ 2,000,000 30/09/1909 350 postes qubracho de 1° a $ 2,60 $ 910,00 Nuestro pago por flete $ 213,20 25/11/1909 250 postes enteros de quebrachos a $ 2,60 $ 650,00 6 postes para tranquera a $ 4,50 $ 27,00 Nuestro pago por flete $ 108,45 Deducir comisión 5% sobre alambre $ 64,65 Sumas a igualar $ 1,378,43

 Sumas iguales $ 3,984,73 $ 3,984,73
 Saldo a su favor  $ 1,378,43

15/01/1910 Nuestra entrega en un giro banco $ 1,378,43 Pagado Fuente: Elaboración propia en base a Libro H, (1904-1912)

En esta compra podemos apreciar que los alambres adquiridos son de la mejor calidad, el alambre San Martín era un alambre de acero, que permitía resistir por años al desgaste producido por factores climáticos como las lluvias y el alambre de púa cumplía una función de contención para que los animales no empujen o aflojen los alambrados, por su parte la compra de postes de quebrachos, hizo más durable y resistente a los alambrados. Adquirieron un total de 1.000 postes y 140 rollos de alambre, con lo que podían alambrar un total de trece mil metros cuadrados. Esta inversión fue una mejora fundamental para la modernización del establecimiento.

6.2-Plantación de árboles y frutales

Otras de las mejoras introducidas por la firma Ariaudo, fue la plantación de diferentes especies de árboles, algunas de ellas novedosas, para sombra y reparo como fresnos, cedros, aguaribay, acacias, álamos, plátanos, paraísos, eucaliptos y pinos; pero esencialmente nos interesa destacar la compra de frutales como duraznos, limoneros, manzanos, perales, granados, membrillos, naranjos, mandarinas. Si bien esto no constituye una novedad porque en las estancias cordobesas desde el siglo XVIII, tanto las de llanura como las serranas, poseen importantes huertas de frutales y hortalizas. Lo que importa destacar aquí es la calidad de los frutales que adquieren, árboles injertados de gran calidad, adquiridos a comerciantes de las ciudades de Rosario y de Córdoba. En el cuadro siguiente detallamos las diferentes compras al respecto.

Cuadro N° 9: Compra de plantas realizada por la Sociedad Ariaudo Fecha de compra N° Plantas Pagado 19/08/1912 55 $ 62,15 22/08/1912 160 $ 113,75 25/08/1912 72 $ 108,15 31/08/1912 132 $ 25 27/09/1912 443 $ 99 23/08/1913 116 $ 129 24/08/1913 8 $ 46 22/08/1913 184 $ 280 Compra total de plantas 1,170 $ 863,35

6.3-Galpones de almacenamiento

La construcción de galpones de almacenamiento para guardar la cosecha en esos años, fue otra importante inversión; en este sentido, los hermanos Ariaudo, conocían muy bien el proceso de comercialización del cereal y la situación a la que se exponían los productores finalizada la cosecha. Este era un problema generalizado en toda la zona de producción de granos y forrajes de la provincia, al respecto Beatriz Moreyra señala que …Otro problema que el agricultor afrontaba constantemente provenía de la falta absoluta de instalaciones para el almacenamiento. A consecuencia de ello, el colono se veía obligado a comercializar la producción inmediatamente y el exceso de oferta en el mercado provocaba la subvaloración de los productos .

Por lo expuesto, podemos decir que la construcción de galpones para el almacenamiento de la cosecha, le permitió a la firma manejar la comercialización de su propia cosecha. Esto es, esperar los momentos de buenos precios, sortear las caídas y elegir con quien comerciar; en síntesis, esta situación los liberó de una dependencia comercial con determinadas casas de ramos generales que compraban cereales y poseían galpones de almacenamiento, hecho frecuente que sufrían la mayoría de los productores, por estos años. El diario El País, en una nota sobre la estancia San José, destacaba de los galpones de almacenamiento de cereal: En el mismo casco de la estancia se levantan grandes galpones que sirven para le almacenamiento de la producción, el sólo mirarlos da la sensación de la importancia que sus propietarios han dado el resguardo del cereal después de cosechado, los galpones de guarda son indispensables, las habituales costumbres de los colonos de hacer grandes estivas para evitarse la construcción de galpones y el fuerte gasto que demanda la construcción de ellos, ha sido un gran error, en las estivas cuando el tiempo es lluvioso, debilita el trigo o maíz y le hace perder un gran porcentaje en la balanza, varios años hace que se construyeron en la estancia los actuales galpones de cuya capacidad darán cuenta las cifras siguientes: uno de ellos puede guardar veinte mil quintales y veinticinco mil respectivamente, todos hechos de materiales de primera calidad y techo de zinc, amplias portadas y claraboya, lo que le permite una ventilación continua .

6.4-La construcción de una moderna casa

El ciclo de modernización adquiere un mayor relieve con la construcción de la casa que alberga el casco o casa habitación central de la estancia, que se conserva hasta nuestros días. Fue construida entre los años 1920 y 1921, por constructores de primera categoría de la ciudad de Bell Ville, Scagliarini y Giardani . La construcción demandó una inversión de 44.488,08 pesos, pero la familia Ariaudo compensó el pago de los técnicos con gastos realizados por los constructores en la proveeduría de la estancia, los que representaron un gasto de $ 42.756,63, es decir que, finalizada la construcción de la casa, la suma abonada por los hermanos Ariaudo fue de tan sólo $ 1.731,45, suma a la que se le agregaron algunas pequeños gastos. En cuanto al impacto de la construcción en el medio es oportuno citar los comentarios del diario El País: …Sin que pueda pecar de elogio una expresión exagerada, decimos que la hermosa casa habitación de los hermanos Ariaudo es una mansión, construida en estilo chalet con base para dos pisos habiéndose hecho solamente una parte del segundo en forma de torre, que aún sin estar completamente terminada, por la elegancia de su estilo y solidez, como así por la terraza o ante patio que tiene a su frente en forma ovalado y en fino mosaico, jardines parques y plaza de juego, es una de las habitaciones mas suntuosas y completa del departamento Unión, de las numerosísimas que tienen los establecimientos hasta los de mas reciente data .

Es innegable que la estancia San José se convirtió en uno de los establecimientos más importantes y reconocidos de la zona de Justiniano Posse. Por las características que presenta, reunía todos los elementos de modernización que debía poseer un establecimiento productivo de la época.

7-Reflexiones finales

Como hemos visto, este establecimiento a través de dos generaciones se convirtió en una de las empresas agrícolas más importante de la zona de Justiniano Posse. Antonio y Juan recibieron de su padre, no sólo el patrimonio, sino un espíritu empresarial, ligado al progreso y al trabajo. Pero fundamentalmente, pusieron en práctica una lógica empresarial que redundó en una exitosa trayectoria de la empresa rural que dirigían. Es evidente que los integrantes de la familia Ariaudo conocieron y manejaron canales de información a través de vínculos sociales, comerciales, y hasta de parentesco, que les permitieron conocer tanto las necesidades y precios de mercados como la demanda de la zona y de otras regiones. Es por esto, que en el establecimiento desarrollaron múltiples actividades, la agricultura como base principal, además de la ganadería, el tambo y la quesería. A esto le agregaron tempranamente, actividades de servicios que con gran visión y oportunidad desarrollaron en la zona, cuyos dividendos fueron de fundamental importancia para el crecimiento y reproducción de la empresa rural. También se complementó su actividad con el comercio de comestibles tanto en el establecimiento como su posterior extensión, en un local del pueblo través de la proveeduría muy bien instalada. La estancia San José llegó a tener una extensión de algo más de dos mil hectáreas y estas dimensiones en la zona, correspondían a una unidad de producción mayor. Pero no sólo lo fue por la extensión de la tierra sino, esencialmente, por el nivel de producción y la multiplicidad de tareas desarrolladas en ella dieron el perfil de una empresa rural moderna. Finalmente, es preciso destacar que este microanálisis de una unidad productiva del sudeste cordobés nos ha servido para matizar, en alguna medida, la visión historiográfica que adjudicaba a los propietarios rurales importantes, una actitud empresarial bastante pasiva y tradicional, con escasa voluntad de reinvertir los excedentes en la empresa, una baja predisposición a los cambios y una tendencia a realizar inversiones poco riesgosas en otros circuitos. Por el contrario, estos empresarios de origen inmigrante, no fueron para nada pasivos, tuvieron una gran movilidad y emprendimiento para desarrollar su empresa rural.

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Fuentes

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 Sources

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