Mensaje de infrormación a los visitantes

close

Algunas Familias de la Cuenca del Unare y Llanos Orientales


 Pópulo


  • Nacido el 21 de noviembre 1910
  • Fallecido el 6 de noviembre 1996 , a la edad de 85 años

 Padres

 Casamiento(s) e hijo(s)

 Hermanos y hermanas

 Notas

Nota individual

José Antonio de Armas Armas, mejor conocido como Pópulo Armas, ha sido uno de los guanapenses de vida más activa que se conoce. Desde muy joven, y valido quizás de su elegancia, personalidad e inteligencia, además de sus inclinaciones por las fiestas donde los licores determinaron muchas veces su comportamiento social, se hizo notorio en todos los medios donde se desenvolvió. Sus aventuras amorosas, sus parrandas tormentosas, sus largas travesías en mula, a caballo, en burro y en todo tipo de vehículos; sus significativas conexiones políticas y muchos otros aspectos de su vida exterior, dieron mucho que decir a los que tuvieron la oportunidad de conocerlo de cerca. Hijo de José Antonio Armas Domínguez y Petrica Armas Rodríguez, de Guanape ambos, recibió del maestro Galo Antonio Pozuelo los primeros conocimientos, para luego completar los grados de instrucción primaria con educadores de más alta jerarquía, como Diego Sansón Jiménez Salazar y otros. En Caracas estudió bachillerato en el Liceo Caracas donde conoció a don Rómulo Gallegos, quien le ofreció su protección y su cariño, además del afecto de doña Teotiste, que se lo prodigó hasta el momento de su muerte en México. Don Rómulo y doña Teotiste consideraron a Pópulo como un miembro muy allegado de la familia.

Las parrandas de Pópulo empezaron en la capital siendo todavía un joven de unos veinte años; a causa de aquellas desde esos tiempos le dio por salir de viaje a cualquier parte. En una oportunidad, cuando los medios de transporte entre pueblos eran dificultosos, sintió nostalgia repentina por su Guanape y en un camión que abordó en la plaza de San Jacinto llegó hasta Ocumare del Tuy en su empeño de verlo de nuevo. En Ocumare indagó por alguien que le facilitara una bestia en alquiler para seguir viaje hasta Altagracia de Orituco, pero lo que consiguió fue que un arriero que iba vacío para esa población, le diera una "cola" en una de sus mulas enjalmadas. Cerrado de casimir marrón y zapatos encharolados se montó en la mula que le ofrecieron, llegando a Altagracia, vía Quiripital, cubierto con una capa amarillenta del polvo del camino. En Altagracia, Tito Orozco le prestó un caballo que debía dejarle en Sabana Grande de Orituco, para seguir desde allí en un burro alquilado hasta El Paradero, en las cercanías de Valle de Guanape, donde su tío, Pedro Armas Rodríguez, le proporcionó una bestia apropiada de modo que hiciera una digna entrada a Guanape.

Pópulo Armas, ya residenciado en Caracas definitivamente, pasaba largas temporadas en su pueblo, dando, la mayor de las veces, rienda suelta a su temperamento festivo que complementaba en los pueblos vecinos.

En Valle de Guanape, en la ocasión de una visita pastoral del Obispo Miguel Antonio Mejía, se entonó -como se decía- más de lo razonable en uno de los bailes que con tal motivo se celebraron y como tuvo una agria discusión en medio de la sala con Rigoberto González, donde se intercambiaron golpes, el dueño de la casa, a pesar de la amistad que lo unía a Pópulo y a quien consideró responsable del incidente, lo hizo arrestar. La jefatura civil de Valle de Guanape estaba para ese entonces en una larga casa de escándulas con balcón cuya ventana daba a la calle principal. Pópulo fue llevado a la parte alta de la casa para que terminara de pasar la noche con toda la comodidad posible, pero apenas vio la ventana abierta se lanzó por ella para caer en el empedrado de la acera. Además de los aporreos que tuvo en los brazos y en las piernas, Pópulo Armas adquirió mayor prestigio del que tenía, porque ese lanzamiento desde el balcón de la jefatura de El Valle fue considerado como una de las proezas más grandes de hombre alguno en la región.

Pópulo siempre ha profesado un gran amor por las bestias de montar, sobre todo por las mulas, porque en muchas de sus aventuras de joven estos animales tuvieron participación determinante. En una oportunidad regresaba a Guanape procedente de Clarines montado en una mula amarilla mamey que tenía, y pasado de tragos; después de hacer escala en Guatique, donde reforzó su estado, siguió su camino, pero después de cierto trecho recorrido se quedó dormido sobre la bestia y no se despertó sino con las luces del amanecer siguiente. Cuando estudió el lugar donde se encontraba se percató que no había avanzado nada, estaba en medio de la montaña de Guatique; taloneó a la mula para seguir viaje, pero el animal no se movió y fue entonces que reparó en un grueso árbol atravesado en el camino, que si la mula lo hubiera saltado cuando se encontraba dormido sobre ella, con seguridad lo hubiera tirado al suelo con severas consecuencias para su anatomía.

En Caracas no dejó Pópulo de influenciar para que todos aquellos jóvenes guanapenses, que por sobradas razones tenían que buscar en la capital un futuro menos incierto del que se les presentaba en su pueblo, solucionaran sus respectivos problemas. Para muchos guanapenses Pópulo Armas fue el paño de lagrimas que les diligenciaba el empleo en alguna oficina pública o en la empresa del amigo; la beca, la vivienda, el servicio asistencial inmediato cuando de salud se trataba y un sinnúmero más de necesidades que cada quien le presentaba. Por mucho tiempo se le consideró el cónsul de los guanapenses en Caracas. Entre sus más destacadas actuaciones en favor de la causa de sus coterráneos, estuvo la de lograr que el Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, señor Rómulo Betancourt, recibiera en audiencia especial a Tom López Barrios para que el estadista diera cumplimiento a su promesa hecha en 1937 a Agustín López Chacín de que sería el padrino de su hijo Tom. Betancourt aceptó gustoso bautismar al adolescente, porque cuando se lo ofrecieron como ahijado, él se encontraba en una de las épocas más difíciles de su carrera política y porque en la decisión de Agustín López Chacín estaba bien lejos la idea del oportunismo muy común en muchos venezolanos. No todo el mundo ofrece un hijo a un perseguido para que se lo apadrine. Fueron muchas también las actuaciones de Pópulo Armas a nivel oficial en favor de Guanape y sus eternas penurias. Con organismos nacionales gestionó y logró para la iglesia las imágenes de la Virgen de La Candelaria y de El Nazareno, adquiridas ambas en España; así como la primera remodelación que se le hizo a la iglesia cuando ya su estructura original estaba por caerse. Lo mismo que, en uno o más de los ensayos para dotar al pueblo de agua potable, estuvo la palabra de Pópulo martillando sobre los funcionarios que podían resolver esa antigua necesidad de su pueblo.

Las aventuras amorosas de Pópulo Armas fueron numerosas y variadas, pero de ellas hay una que le resultó ser de las más curiosas de todas. Fue en febrero de 1946, encontrándose de vacaciones en Guanape y bajo los efectos de una de sus prolongadas parrandas; como era habitual en él, resolvió de repente abandonar la reunión donde se encontraba y salir en bestia para algún lugar de sus afectos. A Guaribe Tenepe dispuso marcharse y para que lo acompañasen convenció a Adriano Muñoz, a José María Barrios Armas y a otro joven guanapense que se encontraba con ellos. Consiguieron cuatro bestias bien aperadas y partieron rumbo a Guaribe Tenepe, donde Pópulo tenía viejas amistades; la primera escala la hicieron en El Mamey, asiento principal de lo que fue el centro ganadero de José María Barrios Ytriago, para en la tardecita llegar a Guaribe Tenepe donde pernoctaron en la casa de José Ángel Salazar. Al día siguiente, después de sancochos de gallinas y tragos, tomaron la vía de Zaraza, pero unos kilómetros más adelante se desviaron hacia un lugar llamado Los Raizones para darse un baño en la laguna de ese sitio. A media tarde llegaron al punto escogido y tal como lo tenían planificado se metieron en las cristalinas aguas de la solitaria laguna, donde ni señales de vida animal se apreciaba en los contornos. A sus anchas bebieron brandy y se bañaron, los cuatro hombres, pero el gozo fue interrumpido por un repentino "ataque de frío" que le dio a Adriano Muñoz, que hizo que todos los demás se alarmaran. Adriano cobró un color morado y las mandíbulas le batían con un ritmo muy acelerado, por lo que resolvieron pedir auxilio dando gritos de modo de ser escuchados por algún cercano morador. Un campesino algo temeroso se les acercó y los invitó para que llevaran al enfermo a su casa; en la humilde vivienda fue curado Adriano Muñoz con bebidas y paños calientes, y "flechado" Pópulo Armas; una bellísima campesina de pelo largo y ojos negros y profundos, que se había mantenido semi oculta detrás de unas matas de topocho, fue la causa de su deslumbramiento. Pópulo se le acercó galante y a unas preguntas suyas la muchacha respondió con cierta soltura:

-Yo soy María Canaguacán y mi taita es é1 y mi mamá es ella.
-Yo soy la más vieja de mis hermanos y el más chiquito es Ramón.
-Yo ni se cuántos tengo, mi mamá es la que sabe cuándo nací.
-No tengo lo que usté dice, aquí no viene casi nadie.

Pópulo le dijo algo referente a su belleza, en lo que todos estuvieron de acuerdo, y se dispusieron a colgar los chinchorros bajo los árboles que rodeaban la casa; Adriano no debía seguir viaje esa noche.

En la mañana siguiente fueron las palabras de agradecimiento y la despedida; poco trayecto tenían recorrido cuando escucharon unos gritos a sus espaldas que los hizo regresar, porque los gritos eran del padre de la muchacha. María se había enamorado del señor flaco y alto y tenía que llevársela, fueron las palabras del campesino; toda la noche suspirando por aquel hombre no podía quedar sin una justa retribución, como lo podía ser el matrimonio o por lo menos que se la llevara y le diera casa y comida. Pópulo se bajo de la bestia para consolar a María y decirle de la imposibilidad momentánea que tenía para casarse con ella o de llevársela para Caracas, "porque eso, María, es muy lejos". Las últimas palabras las dijo Pópulo montándose de nuevo en el caballo porque se dio cuenta que el padre de la muchacha había sacado un machete liniero de un rincón y las miradas que le dirigía no eran nada amistosas. El pedazo de montaña que separa a Los Raizones del camino real de Guaribe Tenepe lo atravesaron en pocos minutos, y con las bestias sudorosas llegaron de nuevo donde José Ángel Salazar, quien les aconsejó que mejor siguieran camino, a Guanape, porque "ese hombre ha carrereado a más de uno que ha pretendido o desairado a María".

Pópulo Armas no ha dejado de recordar delante de sus viejos amigos a "María... la de los ojos negros y profundos que se movían con la gracia de cocuyos dentro del topochal de Los Raizones".

Tomado de:
SILLETA DE CUERO
JESUS SAUME BARRIOS
Páginas: 89, 90, 91, 92, 93, 94

  Fotos & documentos

{{ media.title }}

{{ media.short_title }}
{{ media.date_translated }}



  1. gw_v5_tour_1_title

    gw_v5_tour_1_content

  2. gw_v5_tour_2_title (1/7)

    gw_v5_tour_2_content

  3. gw_v5_tour_3_title (2/7)

    gw_v5_tour_3_content

  4. gw_v5_tour_3bis_title (2/7)

    gw_v5_tour_3bis_content

  5. gw_v5_tour_4_title (3/7)

    gw_v5_tour_4_content

  6. gw_v5_tour_5_title (4/7)

    gw_v5_tour_5_content

  7. gw_v5_tour_6_title (5/7)

    gw_v5_tour_6_content

  8. gw_v5_tour_8_title (6/7)

    gw_v5_tour_8_content

  9. gw_v5_tour_7_title (7/7)

    gw_v5_tour_7_content

  10. gw_v5_tour_9_title

    gw_v5_tour_9_content