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I Marqués de Belveder (1616), II conde de Salazar (1621), III conde de Castilnovo

  • Born in 1560 - España, Valladolid
  • Deceased 13 September 1625 - Francia, Paso-de-Calais-Norte, Dunquerque,aged 65 years old
  • Caballero y Comendador de la Orden de Santiago, Comendador de Calzadilla, Comendador de Valencia del Ventoso, Caballero del Toisón, Gran Maestre y Capitán de la Artillería de los Estados de Flanders
    Capitán General de la Artillería de los Estados de Flanders

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Apellido Prefix: Im...Belveder
LUIS DE VELASCO (1559-1625), I MARQUÉS DE BELVEDERE (1616), II

CONDE DE SALAZAR (1621) y III DE CASTILNOVO, CBº DE SANTIAGO,


COMENDADOR DE CALZADILLA (1596) Y DE VALENCIA DEL VENTO -


SO (1607), CBº DEL TOISÓN (1622), CAP INFª ESPª (158?), MDC INFª


ESPª (1591), CAPGRAL ARTª Flanders (1597), CAPGRAL CABª FLAN-


DES (1602), CONSEJERO DEL SUPREMO DE GUERRA (1623) Y DE ES-


TADO (1624).



Hijo de don Juan de Velasco, señor de Castrillo de Tejeriego —Caballero de Santiago,


mayordomo del príncipe D. Carlos y de las reinas Isabel de Valois (1546-1568) y Ana,


Austria (1549-1580),veedor general de las Guardias Viejas de Castilla, natural de Cas-


trillo de Tejeriego (Valladolid)— y de doña Beatriz de Mendoza, natural de Palencia,


hija de de don Luis de Velasco y Castilla (1534-1617), marqués de Salinas, y de doña


Ana de Castilla, virreyes de Nueva España. Su abuelo paterno, Bernardino Fernández


de Velasco,I señor de Salazar y de Castrillo Tejeriego,fue hijo natural —reconocido en


1510— del homónimo primer duque de Frias, Condestable de Castilla,habido en doña


Inés Enríquez. Tuvo por hermanos a Bernardino de Velasco, I Conde de Salazar (12.I.


1608), mayordomo de Felipe III y presidente de Hacienda (1618-1621),a cuya muerte


(29-III-1621) le sucedió en el título y señoríos (Castill-Tejeriego, Amaya, Revilla, So-


tosgordos, etc); su otra otra hermana, Mariana, fue dama de la reina Ana y mujer del


primer conde de Villamor. Por sus servicios a la monarquía y los de sus parientes, Fe-


lipe II le concedió el hábito de Santiago (1595) para que gozara la encomienda de Cal-


zadilla,cuyo título se le despachó el 3.VII.1596, tras la aprobación de sus pruebas. Fe-


lipe III le mejoró la encomienda con la de Valencia del Ventoso, que conservaría has-


ta su muerte pese a que, en 1622, hubo de renunciar al hábito jacobeo para poder re-


cibir el collar del Toisón de Oro, concedido por Felipe IV, que le fue impuesto aquel a-


ño en Bruselas (8 de marzo), a los 62 de edad, noticia ésta que nos permite inferir su


natalicio. Antes, por merced de Felipe III, había sido honrado con el marquesado de


Belvedere, en Nápoles (29.I.1616); también se afirma que sucedió en el marquesado


de Castilnovo (Segovia) pero este título no lo alcanzó en vida, ya que el pleito suceso-


sorio se fallaría en vida de su hijo Juan, IV marqués de Belvedere, que fue el primero


en gozarlo efectivamente,aunque las genealogías hubieran de reconstruírlo en su Ca-


sa, aplicándoselo tanto a él como a sus sucesores.



Como era habitual en su época, en vida fue conocido simplemente como D. Luis de


Velasco. Aunque debería haberse apellidado Velasco y Mendoza, prefirió como apelli-


do materno el de su ilustre abuelo, el virrey marqués de Salinas, también Velasco,con


los que se cruzó en la orden jacobea.Sin embargo e inexplicablemente, ha prosperado


como segundo apellido el de Aragón,que le impusiera Pinedo en el siglo XVIII, segui-


do, entre otros, por González-Doria (1994), Ceballos-Escalera (2000) o Soler (2008).



Pasó su niñez en Castrillo-Tejeriego, marchando jóven a Italia. Era capitán de infan-


tería en el Tercio de Nápoles al menos desde 1586. En 1588 se le encargó una misión


diplomatica en Florencia para resolver las dificultades surgidas por el casamiento de


Pietro de Medici con la hija del duque de Villarreal.De regreso a Nápoles, se le ordenó


formar un tercio nuevo de infantería española para servir en Flanders, lo que llevó a


cabo en la primavera de 1591. Con él se embarcó para Savona en julio y, desde Lom-


bardía, marchando por el «camino español», alcanzó Lorena, junto a la caballería y


los regimientos suizos levados por Gregorio XIV, a cargo del Duque de Montemarcia-


no, para luchar en Francia al servicio de la liga católica. Tras descansar algún tiempo


en Verdún, pasaron a los dos socorros de Rouen (28.II y 20.IV), tomas de Neufchâ-


tel-en-Bray ( 23.II), Caudebec (27.IV), Épernay (28.VI) y otras operaciones en terri-


torio galo, no ingresando en los Países Bajos hasta finales de 1592, tras la muerte del


Duque de Parma. El 15.II.1592, al reformarse el llamado «Tercio de Ginebra», se le a-


gregaron 4 de sus compañías, pasando así a tener 14, aunque Coloma elevara su nú-


mero a 18. Algo desafortunado aparece el cronista en relación con éste tercio, afir -


mando igualmente que sólo 3 de sus primitivos capitanes conservaron sus patentes


porque «algunos capitanes, por ser casados en aquel reino (Nápoles), quisieron mas


dejar las compañias que mirar por ellas».



El año siguiente (1593) se le incorporaron los efectivos del disuelto tercio de Alonso


de Idiáquez, que después sería promovido al generalato de la Caballería del Estado de


Milan. Pasó de nuevo a Francia, ahora a las órdenes del conde Carlos de Mansfeld,


pero una rápida sucesión de motines frustró aquella campaña, tan prometedoramen-


te iniciada con la conquista de Noyon (31.III). Luis aprovechó la inactividad para via-


jar a España con licencia, pero a su regreso (1594), la situación de los motines era in-


sostenible y hubo de emplearse en tratar de sofocarlos por la persuasión o la fuerza.


Fracasó en Zichem, pero compuso el de Tirlemont, a principios de 1595.



El 13 de marzo de dicho año tomó por asalto la villa de Huy, sorprendida poco antes


por los holandeses y expulsados 8 dias después de su castillo. El resto de la campaña


asisitió a la defensa de los Paises Bajos y Luxemburgo mientras el ejército principal,


al mando del conde de Fuentes, invadía de nuevo Francia. En julio acudió al socorro


de Groenlo (Grol),sitiada por Mauricio de Nassau desde el día 4, logrando que los ho-


landeses levantaran su campo el dia 15. Las operaciones se prolongaron, no obstan-


te, en torno a Keyzerweert y el rio Lippe hasta el 15 de octubre en que Mauricio retiró


a sus tropas definitivamente.



En 1596 su tercio fue reforzado con 4 de las compañías no reformadas de las que vi -


nieron con el Archiduque Alberto, a cuyas órdenes pasó a servir en Francia. El 24 de


abril obtuvo del Archiduque permiso para mandar las 3 compañías de infantería es -


pañola, cada una de un tercio diferente, que asaltaron el castillo de Calais, hecho que


recoge el primero de los cartones que Jan Snellinck diseñó para la serie de tapices co-


nocida como Las batallas del Archiduque Alberto, hoy propiedad del Patrimonio Na-


cional. La toma del castillo costó la vida a dos de los capitanes, Juan Álvarez de Soto -


mayor y Hernando de Isla; el tercero, Diego de Durango, resultó herido mientras que


Luis estuvo a punto de perder la vida al caer rodando desde la batería al foso, de don-


de lograron sacarle antes de que se ahogara. Logró recuperarse, pero dos semanas


después, durante una escaramuza junto a Ardres, recibió un pistoletazo que le atra-


vesó el brazo izquierdo. Con todo, pudo asistir a otra de las conquistas de aquella vic-


toriosa campaña, la de Hulst, donde el Archiduque le encomendó, el 19 de julio, to -


mar el campo atrincherado ante el fuerte de Moerweert (que Coloma llama Morval),


en el dique de su nombre. Aquel señalado hecho de armas, que posibilitó la caída de


la plaza, inspiró de nuevo a Snellinck otro de los cartones de la mencionada serie, en


este caso el VI. La fortísima plaza de Hulst, que defendió «con gallardia, valor e in -


genio» el conde de Solms, acabó capitulando el 19 de agosto pero antes, el dia 2 de di-


cho mes, Luis estuvo a punto de perder nuevamente la vida.



Aquel dia habia invitado a comer en su tienda al maestre de campo general de ejérci-


to, el lorenés Chrétien de Savigny, señor de Rône, al hijo de éste y a otros caballeros.


Sentados ya en la mesa, «una bala naranjera desmandada dió en la cabeza a Mr. de


Rona, ensuciando con su sangre y sesos a los circundantes, especialmente a su hijo».


El viejo liguero, enemigo irreconciliable de Enrique IV, murió en el acto pero aquella


bala bien pudo haber alcanzado a Luis, sentado a su derecha.



El 15-IX-1597, durante la marcha para el frustrado socorro de Amiens, dispuso el Ar-


chiduque que mandara la vanguardia Diego Pimentel, entretenido junto a su perso -


na.Representó sus derechos don Luis, pero como no cediera el Archiduque, «hizo de-


jación de su tercio con gran desdén y término tal que le mandó S.A. prender» (Cam-


pofrío, 1973: 165). El 30 de octubre, en Courtray, el Archiduque proveyó el Tercio en


el teniente de MdCGral Gaspar de Zapena, consintiendo en dar a Velasco licencia pa-


ra Epaña. Éste obtuvo reparación de Felipe II, que le nombró «gran maestre y capitán


general de la Artillería de los Estados de Flanders», empleo en el que iba a sustituir a


Pierre de Henin, IV conde de Boussu, fallecido en abril de 1598 antes de haber cum-


plido 30 años de vida. A Pierre, hijo del también fallecido Maximilien Henri, le suce-


dió como V conde su tío Jacques, suegro de Luis y señor de Aussi, que había casado


con su hija Ana. Por otra hermana de Ana, Helena, sería cuñado del maestre de cam-


po Iñigo de Borja, que tendrá también un espacio biográfico en este sitio.



Luis comenzó a ejercer su empleo en octubre de aquel mismo año (1598), durante la


reconquista de Rheinberg, a las órdenes del almirante de Aragón,haciéndolo también


al comienzo del asedio de Ostende (1601-1604). Por patente de 26.XI.1602, sucedió


al Almirante como capitán General de la Caballería del Ejército de Flanders, cargo que


desempeñó durante 22 años y que fungía a su muerte. Como es mi propósito incluir


aquí la traducción de un interesante artículo biográfico sobre nuestro personaje, pu-


blicado en 1853 por Charles Aîné, compendiaré brevemente el resto de su carrera.En-


viado a Borgoña en 1616, alistó un cuerpo de 4.000 hombres para colaborar con Pe-


dro de Toledo en la invasión del Piamonte, que concluiría con la toma de Vercelli y la


paz de Pavía (9-X-1617), durante la I Guerra del Monferrato. Llamado a la Corte en


1624, fue designado consejero del Supremo guerra y, poco después, el 18.IV.1624, se


le llamo al Consejo de Estado (Gascón, 2000: 194). Regreso poco después a Flanders


para asistir en el asedio de Breda (rendida el 2.VI.1625) y, un mes después partió a


Dunkerque, donde falleció al contraer unas fiebres mientras inspeccionaba los traba-


jos de fortificación del cercano puerto de Mardyck (Meester, 1938: 664).



Había casado con Anne d'Henin d'Alsace,hija de Jacques de Henin (1548-1604),mar-


qués de la Vere y Vlessinghen, señor de Haussi,V conde de Boussu, y de Marie de Re-


deghem Hannart, señora de Liedekerke, vizcondesa de Bruselas y de Lombecke, en


la que tuvo tres hijos varones y una hembra, Ana de Velasco, que casó con Rasse de


Gavre, marqués d'Ayseau, conde de Beaurieu y del SRI, jefe de finanzas, consejero de


Estado de los Países Bajos,gobernador de Charlemont y de Binche y mayordomo del


Archiduque Alberto. Todos nacieron en Bruselas y fallecieron en los Países Bajos, los


varones sirviendo bajo las banderas del rey de España:


1º.- Jacinto de Velasco y Henin (1603-1632), III conde de Salazar y IV de Castilnovo,


II marqués de Belveder, Cbº de Santiago (1609) y Comendador de Beas (1621), MdC


Infª española (TIE no. 1) y teniente general de la Caballería del ejército de Flanders,


que murió en una eacaramuza durante el socorro de Maastricht (23-VII-1632).


2º.-Felipe Alberto (1605-1632), IV Conde de Salazar y V de Castilnovo, III Marqués


de Belveder, que murió en combate el 18.V.1637, siendo capitán de caballos. Y


3º.-Juan, V conde de Salazar, VI de Castilnovo y IV marqués de Belveder, caballero


del Toisón, que también murió en Flanders (5.V.1678), siendo castellano de Amberes.



© JUAN L. SÁNCHEZ.


Tres de las 4 efigies que conocemos de


Luis de Velasco proceden del pintor fla-


menco Jan Snellinck (1549-1638), que


realizó los cartones de la serie «las bata-


llas del Archiduque Alberto», en tres de


los cuales le representa. Luis era «pe-


queño de cuerpo y bizco», rasgos que no


se aprecian en el paño elegido, que cor-


responden corresponden al primero de la


serie (Toma de Calais), tejido en Bruselas


Martin Reynbouts el año 1600.



Luis de Velasco en un grabado de Gode-


froy Muller, que le rerpresenta con la ben-


gala de general de caballería, pero antes


de que tuviera ningún título nobiliario.



El escudo de armas de Luis de Velasco, to-


mado del «Catalogue des noms, surnoms


et tittres des grands maistres et capitaines


generaux d'Artillerie des Ar- mées des


Pays Bas», de Albert de Launay (1682).



Plataforma elevada, construída ante Os-


tende, para emplazar una de las baterías


que bombardeó la plaza (detalle de una


pintura de Snayers).



ARRIBA: Luis de Velasco y Salinas (Ca-


rrión de los Condes, Palencia, 1534 -


Madrid, 7.IX.1617), caballero de Santiago


(19.VI.1559), capitán de las Guardias Vie-


jas de Castilla, virrey de Nueva España en


dos ocasiones (1590-1595 y 1607-1611), y


del Perú (1596-1604) y presidente del


Consejo de Indias, empleo que gozaba


cuando falleció en la Corte (Gascón,1991


p.43). Fue el abuelo materno de nuestro


Luis de Velasco. ABAJO: Sitio y toma de


Grol o Grolla (Groenlo), por las tropas de


Ambrosio Spinola en agosto de 1606, en


una pintura de Snayers. Luis de Velasco


mandaba la caballería del ejército espa-


ñol, de manera que por alguna parte le


representaría el pintor.


Ch. AÎNÉ, «Don Louis de Velasco, notice lue a la séance solennelle du 27 juin


1853», Mémoires de la Société Dnnkerquoise pour l'encouragement des Sci-


ences, des Lettres et des Arts, Dunkerque (E. Vandalle), 1853, págs. 52-70.


(Traducción: Juan L. Sánchez).



Siguiendo a Faulconnier, un personaje llamado don Luis de Velasco habría tenido un fin


trágico en Dunkerque, en 1625. La archiduquesa Isabel, de paso en esta villa al regreso de


una peregrinación a la abadía des Dunes, cerca de Furnes, había ido el dia siguiente de su


llegada, después de haber oído misa en los Jesuítas, a visitar la abadía de St.-Winocq, en


Bergues, y de regreso en Dunkerque, la misma tarde, habría ordenado degollar a don Luis


de Velasco en la cámara donde éste se alojaba en la casa del gobernador, en la Grand rue.


«Que cada cual adivine el motivo de esta ejecución —añade Faulconnier—, pero nosotros


no pudimos saber ciertamente de qué crimen era culpable Velasco».



Esta decapitación de cámara,este siniestro y misterioso suceso que parece salir de los actos


de justicia sumaria de los que sólamente los anales de la Edad Media ofrecen ejemplos, ha-


bría tenido lugar en 1625, en tiempos de la Infanta Isabel. Sin embargo, 60 años antes, ba-


jo el Duque de Alba, ejecutor riguroso de las terribles medidas prescritas por Felipe II para


la represeión de los tumultos políticos y religiosos que asolaban a los Paises Bajos, no fue


sin un procedimiento auténtico, si no imparcial, que los condes de Egmond y de Hornes


fueron ejecutados públicamente, habiéndole llevado al fiscal 4 meses el acta de acusación


y disponiendo los dos condes de cinco para su defensa. ¿Cómo creer que bajo el gobierno


reparador de la Archiduquesa, que ha dejado tantos recuerdos de los que la historia de los


Países Bajos se honra, Luis de Velasco fuera ejecutado sin juicio? Y si fue condenado legal-


mente, ¿cómo creer que esta princesa, cuyo carácter era sinceramente religioso, haya con -


ducido al culpable a su alojamiento para hacerle decapiar el dia y la hora que le placiera?


La duda histórica, juiciosamente recomendada por Voltarire, se suscita sobre la autentici-


dad de un hecho tan increíble, citado por Faulconnier, y hemos pensado que merecía una


verificación seria. Hemos releído a nuestros autores, particularmente las obras relativas a


las guerras en las que Flanders fue el teatro a comienzos del siglo XVII,y hemos conseguido


así seguir, durante más de un cuarto de siglo, la pista del Luis de Velasco de Faulconnier,


igualmente denominado conde de Salazar.


































En 1596, Luis de Velasco, maestre de campo del ejército español, asistía al asedio de Hulst,


donde se distingió en el ataque sobre un dique [en realidad, del fuerte de Moerweert], del


cual se apoderó.


El 29 de junio de 1598, D. Luis de Velasco, en calidad de embajador del Rey católico, estu -


vo presente —con el duque de Arschot, el conde de Arenberg y Francisco de Mendoza, al -


mirante de Aragón, en el juramento de la paz de Vervins, que hizo sobre la cruz y los santos


evangelios el rey Enrique IV, en Notre Dame de Paris, ante el legado del Papa. Estos seño-


res, acompañados de 400 gentiles-hombres, «atrajeron sobre ellos todas las miradas, que


se fascinaron ante la fastuosidad y brillantez de tanto oro y pedrerías de cuyos vestidos es-


taban recargados».El rey de Francia juró cumplir la paz,firmó el acta del juramento y abra-


zó a los embajadores.Después fueron magníficamente festejados en el Louvre;el rey les re-


galó también con los placeres de la caza en sus castillos de Fontainebleau et de St-Germain


en Laye, y no les despidió sino cargados de ricos presentes.


El 6 de noviembre siguiente,Velasco, grand maître de l'artillerie española, se apoderaba de


la fortaleza de Schulemburg. Poco tiempo después, era herido de un disparo en un brazo,


forzando el castillo de Dornstein en Westfalia.


El año siguiente, el 22 de junio de 1599, encontramos a don Luis de Velasco formando par-


te del Estado mayor que acompañaba al cardenal Andrés de Austria, en una visita a los tra-


bajos del fuerte de St-André, que se construía sobre la isla de Bommel, vulgarmente llama-


do la Lunette de Holanda. Uno de los bastiones de este fuerte fue bautizado con el nombre


de Velasco.






































En julio de 1600,el archiduque Alberto, habiendo ordenado al conde de Salazar [todavía no


gozaba de ningun título nobiliario] acudir prontamente al socorro de Nieuwpoort, asediada


por el príncipe Mauricio desde que ocurriera, en sus alrededores, la derrota del ejército ca-


tólico [batalla de las Dunas], D.Luis de Velasco puso tanta habilidad y diligencia en su mo-


vimiento que consiguió meter refuerzos en la plaza y ponerla al abrigo de las empresas del


enemigo.


Reencontramos a Velasco en 1602, a las órdenes del almirante de Aragón,que había conse-


guido finalmente su libertad. Prisionero en la batalla de las Dunas (2.VII.1600), no había


sido menos que necesario, para obtener la libertad de este general, que el intercambio de


todos los prisioneros de las Provincias Unidas que estaban en España, en las Indias, en los


Países Bajos, en Sluis (la Esclusa), en Dunkerque y otras partes [exageración del autor, in-


dependientemente de cuales fueran sus fuentes].



En 1604, durante el famoso asedio de Ostende, que duró más de tres años, el principe de


Orange ejecutó una diversión y avanzó repentinamente para sitiar la Esclusa. El Archidu-


que supuso que el canal de Damme a la Esclusa podría obstaculizar el movimiento del ene-


migo y ordenó a Velasco marchar rápidamente sobre Damme con 3.000 hombres.Éste ten-


dió un puente sobre el canal y lo fortificó con un reducto.Era hacia finales de julio.Después


fue a alojarse intrépidamente entre Moerkerke y Lapscheure,en un paraje estrecho,de difí-


cil acceso para la caballería, no obstante sin el cual no se podía pasar la «rivière salée» (así


se llamaba el canal de Damme a la Esclusa; el que venía de Brujas a Damme se llamaba «ri-


vière douce»).Mauricio, ignorando el obstáculo, hizo atacar a Velasco por las cornetas de


Bax y de Brocum, pero el terreno dio una tal ventaja a los españoles sobre esta caballería


que más de un tercio fue desmontada a la primera carga. Velasco, alentado por el éxito, se


empeñó en su posición y se vió atacado de improviso por el Conde Ernest Casimir, a la ca-


beza de un numeroso cuerpo de franceses, ingleses, holandeses y alemanes. «Con una te-


meridad inaduita, Velasco les salió al paso con 150 soldados; no hizo sino mostrar, al pre-


cio de la sangre de sus camaradas, el paso por el cual se podría entrar en sus trincheras.


Fueron atacados vivamente y obligados a abandonar el lugar». En menos de una hora,


400 de los hombres de Velasco fueron muertos —Grotius habla de 500 ahogados— más de


300 fueron apresados y el resto huyó a Damme, donde Velasco siguió a su gente. Forzando


este paso, el príncipe Mauricio se apostó, antes las barbas del Archiduque, ante la Esclusa,


que capituló el 19 de agosto.



Hemos insistido sobre los detalles de este asunto de la Esclusa, tomado de los historiado -


res de ambas partes,porque allí fue imputado de traición el conde de Salazar,como veremos


más adelante. No fue entonces interpretada así por el Archiduque porque, aquel mismo a-


ño, D. Luis de Velasco sucedió al almirante de Aragón como capitán general de la caballería


de Flanders.


En 1606, don Luis tenía su cuartel general en la ribera derecha del Rhin, entre Rheinberg y


Wesel. Fue en Rheinberg donde se luchó un día cuerpo a cuerpo y todos los mandos mili-


tares se vieron obligados a arriesgar sus vidas: Spínola, Velasco y el conde de Bucquoy fue-


ron citados especialmente en las relaciones de aquella jornada. Habiendo sido tomada la


plaza de Rheinberg el 1 de octubre, Velasco marchó al socorro de Groll [hoy Groenlo] con


su teniente el caballero de Melzi. El asedio de Rheinberg y el socorro del Groll fueron com-


parados a los más brillantes hechos de armas de la época.


Tras la firma de la tregua de Doce años, concluída en 1609 entre los españoles y los holan-


deses,perdemos durante un largo período de tiempo la pista del conde de Salazar.Le vemos


apoderarse, en 1614, de Doesburg con 1.500 hombres y 4 cañones. Poco después, en dici -


embre, entra en Wesel con 2.000 hombres y 300 caballos, siendo nombrado su goberna-


dor. El 14 de agosto de 1620 le encontramos apostado con 12.000 infantes y 3.000 caballos


en el pais de Cleves [Kleve] para paralizar los movimientos del príncipe de Orange, que es-


taba acampado en los alrededores de Wesel.


El 12 de marzo de 1622, don Luis de Velasco, conde de Salazar,calificado también marqués


de Belvedere, caballero del Toisón de oro, asiste a las espléndidas exequias, en la iglesia de


Sainte-Gudule de Bruselas, del Archiduque Alberto, fallecido el 13 de julio de 1621. El pro-


fundo y religioso dolor de la princesa había retardado así el momento de la separación. El


18 de julio siguiente, a la cabeza de 6.000 infantes y 2.000 caballos, Velasco se apodera de


la pequeña fortaleza de Steinbergen, a 3 millas de Bergen-Op-Zoom y cinco dias después,


el 23, concurrió al asedio de esta plaza.Pero la posición no era sostenible porque los convo-


yes de Amberes no podían asegurarse más que con muy fuertes escoltas; así, en un conse-


jo de guerra, reunido a primeros de octubre, donde se sentaron Spinola, Velasco, Borja y


Gonzalo de Córdoba, se decidió levantar el asedio de Bergen-Op-Zoon, que había costado


hasta entonces de 8 a 9.000 hombres y los holandeses dicen que más de 11.000. La volu-


minosa obra de Aitzema nos cita todavía, en 1624, al conde de Salazar como general en jefe


de la caballería española.



Llegamos a 1625, donde don Luis de Velasco forma parte del ejército que asedia la plaza de


Breda. Fue por uno de sus trompetas que Spinola intimó al gobernador a rendirse el 13 de


marzo, que aquel año era el dia de la Pascua. Las capitulaciones se firmaron el 2 de junio


tras un asedio de 10 meses y la guarnición salió el dia 5 con honores de guerra, desfilando


ante las tropas de Spinola, formadas en batalla. El marqués estaba acompañado del conde


de Berg, del príncipe de Neuburg,de don Gonzalo de Córdoba, del conde de Salazar y de un


brillante estado mayor.



La archiduquesa Isabel quiso visitar la plaza cuya posesión había costado tantos hombres y


dinero. Hizo su entrada en Breda el 12 de junio e instaló como gobernador al barón de Ba-


lançon,llamado Houtebeen (pata de palo) desde el sitio de Ostende,donde le había sido am-


putada.Hizo restaurar las iglesias por los obispos de Amberes y 's-Hertogenbosch (Boldu-


que), instauró una misa anual el dia del Santo Sacramento en conmemoración de la feliz


conquista y donó 4.000 florines a los Capuchinos, así como 5.000 a los Jesuítas, para que


restablecieran sus casas. Aunque la villa no ofrecía sino un espectáculo de ruinas y desola-


ción, la Archiduquesa no dejó Breda hasta el 16 de julio; de regreso en Bruselas, ordenó el


29 la renovación en Breda de un placard [bando] publicado por Felipe II contra los here -


jes. Sería después de esta fecha del 29 de julio cuando la princesa habría venido en peregri-


nación al Bajo Flanders, acompañada de D. Luis de Velasco.



Puede juzgarse, por los hechos que venimos de exponer tan extensamente, que el conde de


Salazar era uno de los generales mas señalados del ejército español. Mandaba en jefe la Ca-


ballería desde hacía más de 20 años, a las órdenes inmediatas de Ambrosio Spinola. Este


famoso militar le consultaba, se asegura, con la mayor confianza. Todo parece indicar, ade-


más, que gozaba de pleno favor ante la Archiduquesa. Servía a su rey —dice el Blason des


Chevaliers de la Toison d'Or— en calidad de consejero en los consejos supremos de Estado


y de Guerra. No hay pues nada que justifique la muerte trágica que se le habria hecho su -


frir en un momento tan próximo a la rendición de Breda, en la que tan gloriosamente había


cooperado. La circunstancia misma del corto intervalo transcurrido entre uno y otro acon-


tecimiento convierte del todo improbable que un procedimiento auténtico hubiera podido


instruírse entre la toma de Breda y la muerte de Velasco. En cuanto a la crueldad que ha-


bría manisfestado la princesa, su carácter bien conocido y la sinceridad de sus sentimientos


religiosos la garantizan de una tal imputación. «La infanta Isabel —dice el presidente Nen-


ry—murió en Bruselas (1.XII.1633) tras haber gobernado en tiempos muy difíciles con mu-


cha equidad, dulzura y moderación. Fue llorada sinceramente y su memoria será reveren-


ciada por siempre en estos Paises». Así, la muerte que se supone haber sido infligida por


orden suya a D. Luis de Velasco queda desnuda de motivo; ninguna probabilidad la apoya.



El artículo sigue indagando sobre los posibles orígenes del infundio, al parecer muy exten-


dido en la ciudad sobre todo a raíz de la definitiva conquista francesa (1658); es decir, en el


último tercio del siglo XVII, que es cuando el citado Faulconnier, nacido en 1650, lo publi-


ca. Lo retomamos cuando el autor, con el auxilio de los «Annales de l'Abbaye de Bergues»,


escrito en latin, que reportan la visita de la Infanta para ver las reliquias de Sanint-Winocq


el lunes 18 de agosto, dia inmediatamente siguiente a la festividad de la Asunción de la Vir-


gen, que se había celebrado el domingo 17, día en que su cortejo llegó a Dunkerque.



Había llegado la víspera (17 de agosto) a Dunkerque, conforme a la versión de Faulconnier,


y siguiendo la constumbre había sido recibida fuera de las puertas y saludada por el cuerpo


del magistrado al completo, en ropajes de ceremonia. Después fue conducida al ayuntami-


ento (Stad-Huys o Maison de Ville), donde había pedido alojarse durante el tiempo que le


placiera quedarse en Dunkerque.


El dia siguiente, en su excursión a Bergues, la Infanta fue acompañada —leemos en el ma-


nuscrito— por el cardenal-arzobispo Caesarée, por Ambrosio Spinola, general en jefe del e-


jército español; el duque de San Severino, el marqués de Venafro [Filippo Spinola,hijo ma-


de Spinola, cuyo título era marqués de los Balbases], el conde de Sainte-Aldegonde, Luis


de Velasco, el conde de Bucquoy, el conde de Roeulx, el conde de Mansfeld, Carlos Coloma


y numeros gentileshombres de la más alta nobleza de Flanders y de España.La Archiduque-


sa cenó sola con el abad Charles d'Argentau, que había sido entronizado el 1 de mayo ante-


cedente por el obispo de Ypres. El marqués Spinola hizo los honores de la mesa a los seño-


res españoles. Hubo seis otras grandes mesas servidas en los jardines, a pleno aire libre. Al


anochecer, la comitiva volvió a Dunkerque. Se ve enseguida aquí como tiene poco de vero-


símil que la Archiduquesa hubiera hecho decapitar al marqués de Salazar a su regreso de


Bergues, cuando apenas unas horas antes acababa de estar a su lado, en medio de toda la


corte, en las ceremonias religiosas y en las recepciones.


A este respecto el Mercure se torna precioso. En la relación que hace de la estancia de la In-


fanta en Dunkerque, dice: «Cuando se trabajaba en los fuertes de Mardyck, en presencia


de la Archiduquesa, don Luis de Velasco, conde de Salazar, murió en Dunkerque, dejando


vacante su cargo de general de la caballería ligera». Este extracto, de carácter oficial, indi -


ca positivamente la muerte de don Luis de Velasco en Dunkerque, sin duda de forma natu-


ral. Ningún hecho de traición, de condenación ni de muerte violenta se menciona.



El autor se extiende algo más, pero valga lo hasta aquí traducido como complemento a la


biografía publicada. Añadamos que la muerte de Luis Velasco consta en otras fuentes que


se citan en la bibliografia. La más precisa se halla en B. DE MEESTER (ed), Correspondan-


ce du nonce Giovanni-Francesco Guidi di Bagno (1621-1627), II part. Bruxelles, Palais des


Académies, 1938 (Analecta Vaticano-Belgica, vol. VI), pág. 664. En una carta fechada en


Bruselas, el 13 de septiembre de 1625, el nunció escribía que «numerosas personas de la


comitiva de la Infanta estan enfermas en Dunkerque a causa de la insalubridad del aire


marino. El conde de Salazar, general de la caball

  Photos and archival records

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 Family Tree Preview

|2_Juan de Velasco, Caballero de Santiago Sr. Castrillo de Tejeriego ca 1543-
|--1_Luis de Velasco y Aragón, I Marqués de Belveder 1560-1625
|                                                                           _____|24_Antonio de Velasco y Manríque-de-Lara ca 1494-
|                                                  _____|12_Luis de Velasco y Ruíz de Alarcón, Virrey de Navarra 1547-1549 , 2do. Virrey de la Nueva España 1550-1564, Señor de Salinas, Vizconde de San Miguel Tecamachalco 1511-1564
|                                                 /                         ¯¯¯¯¯|25_Juana-Ruíz de Alarcón ca 1494-
|                       _____|6_Luis de Velasco y Castilla, Marqués de Salinas 1534-1617
|                      /                        \                          _____|26_Diego de Castilla y Zúñiga, III Señor de Gor ca 1449-
|                     /                          ¯¯¯¯¯|13_Ana de Castilla y Mendoza ca 1505-
|                    /                                                     ¯¯¯¯¯|27_Beatríz de Mendoza ca 1475-
|3_Beatríz de Mendoza e Ircio, hija de de don Luis de Velasco y Castilla (1534-1617) , marqués de Salinas, y de doña Ana de Castilla, virreyes de Nueva España ca 1543-
                      \
                       \                           _____|14_Martín de Ircio y Jiménez ca 1508-
                        \                         /
                         ¯¯¯¯¯|7_María de Ircio y Mendoza 1534-1586
                                                  \                         _____|30_Pedro-López de Mendoza 1440-1516
                                                   ¯¯¯¯¯|15_Ana de Mendoza y Bertrán ca 1508-
                                                                             ¯¯¯¯¯|31_Inés de Tapia ca 1445-1447