• Born 16 August 1830 - Santiago
  • Deceased 4 November 1907 - Santiago de Chile, Chile,aged 77 years old
  • Rector Universidad de Chile.

 Parents

 Spouses and children

 Siblings

 Half-siblings

On the side of Diego Antonio Barros Fernández de Leiva 1789-1853

 Notes

Individual Note

Diego Barros Arana

1830 - 1907

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"Al proyectar la luz de su cerebro sobre las generaciones pasadas, aclaró el horizonte de las generaciones venideras", decía la medalla que acuñó en su homenaje la Junta de Historia y Numismática Argentina.

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Menor de los seis hijos que en el primero de sus matrimonios tuvo Diego Antonio Barros Fernández, un santiaguino después casado con Manuela Urmeneta García y con Carmen Valdés Larrea, su madre fue la bonaerense Martina Arana Andonaegui. El padre

había sido emprendedor comerciante en Buenos Aires, su regidor, alcalde, patriota vocal de la Junta Suprema de Gobierno y agente de Chile y, en Santiago, regidor, diputado, senador,consejero de Estado, oficial de la Legión del Mérito por su gen

erosidad a la causa de la Independencia y también de la Orden del Sol del Perú.

 

Nacimiento y primeros años

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Diego Barros Arana nació en Santiago el 16 de agosto de 1830. Huérfano de madre a los cuatro años, más tarde pudoescribir: "Las bondades de mi padre no suplieron lo que necesitábamos en cuanto a la madre, porque ninguna de sus esposas, santas co

mo fueron, nos dieron la afección de la madreverdadera y eran distintas en los caracteres".

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Fue la tía Mercedes Barros su hija se criaba con la abuela paterna quien se encargó de los pequeños, formándolos de acuerdo con sus virtudes, las reflejadas en las costumbres del hogar que siguió siendo el seno de la familia, sin que el almacén o

el escritorio paternos alteraransu ritmo.

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Aprendió el niño a leer y escribir en la escuela de primeras letras del claustro de San Agustín. Después entró a una escuela más avanzada, la de las parientas Rafaela y Mercedes Fernández en la calle Santo Domingo. Pero entonces se manifiesta al

niño un indicio de la tuberculosis que había llevado a su madre a la tumba y fue retirado del plantel.

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Durante año y meses, mientras acudía al taller del pintor Monvoisin y ayudaba al escenógrafo Giorgi apintar telones del Teatro Municipal, estudió en la casa paterna con Pedro Fernández Garfias, un profesor de latín en el Instituto Nacional, y en

1839 ingresó a esteestablecimiento, interno desde 1840 y cursando las secciones secundaria y universitaria. Permaneció ahí hasta 1850 y egresó sin titularse.

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Comienzos del escritor. Su matrimonio.

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Desde esa última fecha y hasta 1853 no parece haberse ocupado de otra cosa que de leer libros de divulgación científica y de escribir opúsculos históricos. De entonces fueron sus artículos sobre Tupac Amaru, Vicente Benavides, Lord Cochrane y el

general San Martín en "La Tribuna" de 1850, "Bascuñán y el Cautiverio Feliz" que ese año salió en "La Revista de Santiago", una crítica a la "Historia eclesiástica, política y literaria de Chile" de J.Ignacio Víctor Eyzaguirre para el periódico

"Sud América", el año 1851 en 1852 fue "Noticias biográficas de don Antonio de Gorbea" para "El Diario" de Valparaíso, y otros diecisiete trabajos en "El Museo", periódico que fundó y redactó él mismo en 1853.

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También de entonces fueron los folletos "Estudios históricos sobre Vicente Benavides y las campañas del Sur, 1818-1822", de 1850 "El General Freire", de 1852, y "Apuntes biográficos de don Diego Antonio Barros, antiguo Senador y Consejero de Esta

do, etc.", en 1853. El así biografiado había fallecido el 12 de julio de este año.

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Seis meses y medio más tarde, el 31 de enero de 1854, Diego Barros Arana se casó con Rosalía Izquierdo Urmeneta, sobrina de su primera madrastra, perteneciente a una familia descreída y de cuyos dos hijos el varón murió trágicamente en la infanci

a y la mujer dejó descendencia en su matrimonio.

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Maestro universitario y eminente historiador

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De 1854-1855 son los cuatro volúmenes de la "Historia general de la Independencia de Chile" que alzó a Barros Arana el 18 de abril de 1855 hasta miembro académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile en reemplazo d

el científico Antonio Vendel-Heyl. Así se dio comienzo en ésta a "la época de Barros Arana" que duraría los cincuenta y dos años posteriores de su vida. En ese largo período desempeñó importantes comisiones en la Casa Universitaria.

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Por un año y medio fue Secretario General y como tal le correspondió en 1861 leer ante el Claustro Pleno la Memoria de los trabajos universitarios del año. Comorector del Instituto Nacional en 1863-1873 y delegado de la Enseñanza Secundaria, tom

ó asiento en el Consejo Superior Universitario. Como decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades la representó en el mismo Consejo por siete períodos diversos a partir de su primera elección en 1871. Y en igual carácter concurrió al Consejo

de Instrucción Pública que reemplazó al Consejo Universitario por ley de 9 de enero de 1879.

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Difícil resulta en tan larga actuación encontrar en la vida universitaria alguna iniciativa de importancia en que la inspiración de Barros Arana no esté presente. Tales servicios a la Universidad, de la que él hizo su verdadero hogar, lo llevaron

el 3 de junio de 1893 al cargo de rector por un período de cuatro años. Esta distinción otorgada al pedagogo e institutor de la juventud representaba también un premio a la obra intelectual de Barros Arana como historiador, crítico y erudito. Po

rque después de Andrés Bello él fue en América el sabioy el maestro.

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Desde diversos ángulos inspiró el movimiento científico y literario que se generó durante su larga existencia. En el de la Universidad fue conductor. En el del periodismo, mentor. En el de las revistas especializadas, consultor y animador incansa

ble. Por el progreso intelectual y moral de Chile a través de la educación y la instrucción batalló denodadamente y sin descanso en el curso de toda su existencia. Emancipar las conciencias de las tradiciones religiosas y sociales fue la parte má

s dura y agria de su lucha, pelea sectaria y de éxito limitado. Activo docente, en 1865 comenzó a hacer clases de Historia Literaria e Historia de América y a escribir textos de estudio, parte de ese combate por el laicismo.

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Era, sin duda, el primer historiador de Chile por sus méritos literarios y científicos. Después de aquel primer libro histórico ya citado, su "Historia Jeneral de Chile", cuya investigación le demandó cincuenta años y la redacción de sus 16 volúm

enes (1884-1902), concluyó imponiéndolo como el primer historiador de América.

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Político liberal

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También desde su juventud pelucona, en el gobierno de Manuel Montt, Diego Barros encabezó un brillante grupo de jóvenes que pasaron a engrosar el naciente Partido Liberal. Sus ideas, basadas en la revolución europea de 1848 y defendidos en notabl

es discursos, lo llevaron a la Cámara como diputado suplente por Valdivia en 1855-58, a inspirar y redactar "El País" en 1857 y a atacar a aquel mandatario y a su probable sucesor, el ministro Antonio Varas.

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En diciembre de 1858, cuando el Gobierno allanó la imprenta en que editaba el diario opositor "La Actualidad" e hizo también registrar su casa, Diego Barros se expatrió, ya mermada su fortuna en sus no productivas actividades y en una breve y cos

tosa pasada por las labores agrícolas. Se fue por unos días a Mendoza, siguió a Buenos Aires y a fines de junio de 1859 se embarcó en el vapor Mersey a Río de Janeiro y de aquí a Europa en el Aron, que llegó a su destino el 30 de julio.

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Visitó Inglaterra y España, pero el arribo de su mujer a París acompañada por el ministro de Chile, Manuel Carvallo, y su familia, lo hizo viajar a Francia. Acá se encandiló con el mundo alegre y liviano de entre bastidores de la Comedie Francais

e y con el volterianismo de sus amistades. El que siempre había reverenciado a la Diosa Razón de la revolución francesa cayó en el Positivismo de moda, pero inclinado al absoluto de Emilio Littré. Lo ejerció como defensor del Estado docente contr

a la libertad de enseñanza, lo que le conquistó la enemistad del Partido Conservador y la fuerza contraria de laIglesia.

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Fue, al regresar de Europa, en 1863, rector del Instituto Nacional. Diez años después aquellas controversias ideológicas lo separaron del cargo. Entretanto, durante ese par de lustros estuvo de diputado por San Fernando en 1867-70 y por Putaendo

en 1870-73.

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Diplomático en Argentina y en Brasil.

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Aquel último año Barros Arana fue designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Chile en Buenos Aires, cuando ya eran espinudas las relaciones chileno-argentinas.

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Barros era uno de los campeones del abandono de la Patagonia por Chile, pero su nombramiento fue popular ya que el 99% de la opinión lo consideró como el paso más acertado del gobierno de Errázuriz Zañartu. Claro que, de inmediato, con el inciden

te de la goleta Jeanne-Amélie, ese porcentaje bajó considerablemente y el propio Barros Arana se enfrió en su opinión. Pero estaba alarmando el peligro peruano y boliviano, había que transigir con Argentina, ceder la Patagonia a cambio de quedar

Chile con el Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, más las espaldas cubiertas para el otro conflicto que se insinuaba en el Norte. Entonces terminó el gobierno de Errázuriz Zañartu y comenzó el de Aníbal Pinto. Al asumir éste en 1876 la

Patagonia estaba perdida para Chile. No porque Barros Arana la hubiese cedido, como se hizo creer por sus enemigos, sino porque así lo quisieron la inmensa mayoría de los dirigentes chilenos de todos los sectores.

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Pinto mantuvo al ministro en Buenos Aires contra su voluntad. La misión se tornó dificilísima y el 8 de mayo de 1877 firmó una convención con la Cancillería argentina que fue rechazada por el Congreso de ese país y por el Presidente Pinto. Así fr

acasado, Barros Arana renunció. Pero, rechazada la renuncia, fue designado en Río de Janeiro. Ahí tuvo el encanto, que jamás olvidó, de moverse en una Corte y una sociedad que, desde el Emperador que lo sentó a su mesa hasta el último paje que le

servía con simpático agrado, eran positivistas convencidos. En ese oasis comprendió que Argentina no cedería un palmo en sus pretensiones sino por la fuerza y que a Chile no le quedaba otra salida que, o buscar una solución decorosa, o armarse h

asta los dientes para imponer su posición.

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El derroche de cordialidad que Barros Arana recibió en Brasil alarmó a los argentinos y los movió a pedir su regreso a Buenos Aires. Volvió, pues, a esta capital a fines del mismo año 1877. El 18 de enero de 1878 firmaba una nueva convención con

Argentina, la que nació muerta. El 21 de mayo el ministro volvía a Río de Janeiro y el 7 de junio renunció y se fue a Europa. Se embarcó con el propósito de permanecer largos años allá, pero el estallido de la Guerra del Pacífico lo hizo volver.

 

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Reformas educacionales

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Durante los veinte meses que alcanzó a estar en Europa, ya anticlerical, se movió entre la intelectualidad francesa. Sus estudios, no muy profundos, de Biología, Geología, Geografía y Astronomía - fue miembro de la Academia de Ciencias de París p

or sus observaciones del paso del planeta Venus frente al Sol en 1882 -lo hicieron tomar en cuenta, no sin discutirlas, las teorías científicas y sociales de Spencer y Darwin, y así regresó a Chile.

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Acá, en su cargo del Consejo de Instrucción Pública, introdujo el método inductivo en el estudio de las ciencias e innovaciones en los programas de la enseñanza secundaria, principal de las cuales fue la supresión de las clases de Filosofía dejan

do únicamente la Lógica en los últimos años de Humanidades. Esto era resultado de sus prejuicios positivistas que consideraban a las ciencias naturales una panacea del conocimiento. Fue la reforma educacional de 1889 en que se impuso el llamado s

istema "concéntrico" o gradual. También contribuyó a la creación del Instituto Pedagógico y, desde fines de 1891, pasó a ser el orientador de la política educacional, más aún en los cuatro años de su rectoría universitaria.

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La repetida elección de diputados por Putaendo el año 1886 fue ganada por Diego Barros que se incorporó el 19 de junio. Era por el período 1885-88 y él perteneció a la Comisión Conservadora del receso 1886-87. Fue opositor al gobierno del Preside

nte Balmaceda y durante la guerra civil de 1891 se ocultó en el convento de Santo Domingo. Pensaba con razón que ahí nadie lo iba a buscar.

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En la Comisiónde Limites.

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Ya en 1888 Chile y Argentina, de acuerdo al tratado de 1881, habían nombrado a los peritos que formarían la Comisión de Límites ahí contemplada. Diego Barros Arana presidía la representación chilena que desperdició el tiempo lamentablemente y ces

ó de funcionar al sobrevenir la revolución de 189l. En 1892 se reanudó la actividad, sin problemas, en la Tierra del Fuego pero atascada en el hito del Paso de San Francisco. La Subcomisión argentina aceptó su ubicación pero el experto jefe la re

chazó. La prensa argentina armó una escandalera con que Chile quería salir al Atlántico embaucando a los técnicos.

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Para tranquilizarla, el 1º de mayo de 1893 se firma un protocolo en que se declaraba que Chile no pretendía salir al Atlántico ni Argentina al Pacífico.

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En 1896, la influencia de Barros Arana y otros para garantizar la línea divisoria de las aguas cordilleranas de San Francisco al Sur, hizo ceder a la Argentina la Puna de Atacama, en verdad las 3/4 partes de ella según acuerdo de 1899.

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Ultimos años y final.

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Largas piernas y un esqueleto flaco y encorvado le merecieron el apodo de "Palote". Lo coronaba una amplia calva prolongada en la surcada frente que, interrumpidas por el ceño intelectual, limitaban unas cejas espesas sobre el par de ojos hundido

s y cansados.

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Una nariz firme, un largo bigote y una barba hirsuta ocultando la boca bien formada, más dos orejas de buen tamaño completaban la fisonomía. Cuando esta humanidad llegaba a sus clases o a la biblioteca del Instituto, saludaba a la estatua de sus

amigos Amunátegui: ¡Buenos días, Miguel Luis! ¡Buenos días, Gregorio! Y al retornar a casa se despedía: ¡Hasta mañana, Miguelucho! ¡Hasta mañana, Goyovítor!

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En 1902 presidió un Congreso General de Enseñanza y en él defendió con inusitada violencia lo que él llamaba "la moral independiente" y que, si en su propio caso no era otra cosa que su bondady honestidad naturales reforzadas por la tía Mercedes

, su ingenuidad rousseuniana creía que con la sola enseñanza ella sería universal.

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Esafue su última actuación pública, pues la enfermedad de su sobrino Manuel Barros Borgoño, al que quería como a un hijo y que comenzada en esos mismos días lo llevó a la tumba en breve plazo, más sus propios achaques agravados por ese dolor, lo

hicieron alejarse de toda actividad externa y dedicarse únicamente a escribir, ya en su casa de calle del Dieciocho esquina surponiente con Rosales, ya en su quinta de San Bernardo.

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El último volumen salido de la pluma de Diego Barros Arana fue "El doctordon Rodulfo Amando Philippi. Su vida y sus obras", en 1904. Hubo artículos posteriores: en 1905, "Dos nuevas obras sobre lingüística chilena", en 1906 "Sobre la historia de

ldesarrollo intelectual de Chile. Libro de Alejandro Fuenzalida Grandón en 1907 "Exposición a los suscriptores del monumento Amunátegui".

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El 4 de noviembrede 1907 se apagó la llama de su existencia. Sus restos se velaron en el Salón de Honor de la Universidad de Chile transformado en capilla ardiente. A honrarlos desfilaron Rector, Consejo Superior, Profesores, Alumnos y Funcionar

ios de la Universidad y del Instituto Nacional. También jefaturas del Ministerio de Instrucción Pública presididos por el ministro Domingo Amunátegui Solar, otros Ministros de Estado, Parlamentarios Dignatarios de la Masonería y del Partido Liber

al, otras representaciones oficiales y público en general. De allí, arrastrado por estudiantes, fueron esos restos transportados al Cementerio General.

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En 1897, después de la renuncia a rector de la Universidad a consecuencia de haberse negado el Gobierno a designarlo para un nuevo período como lo proponía el Claustro Pleno Universitario, el Consejo Superior acordó adquirir el busto esculpido po

r Virginio Arias Cruz y colocarlo en la sala de sesiones. El mismo escultor realizó la estatua de Barros Arana que desde 1935 se halla al costado de la Biblioteca Nacional, en la esquina de Alameda con Mac-Iver. Pero en Santiago las calles Barros

Arana están todas más abajo de Matucana, en Quinta Normal, Renca y Quilicura. También hay una en San Bernardo. Existe además el Internado Barros Arana.

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Todo esto quiere decir que de Diego Barros Arana se han acordado agradecidos los maestros y los historiadores laicos y ecuánimes, mirando la patriótica labor desarrollada en esos campos. No así la opinión pública indocta o influida por los odios

que él se atrajo con su sectarismo o con sus conocimientos insuficientemente científicos que contribuyeron al cercenamiento de nuestro territorio.


Pedagogo, diplomático e historiador chileno. Es considerado un gran historiador chileno del siglo XIX, sus obras aun tienen vigencia el día de hoy, especialmente su monumental Historia General de Chile. Algunos críticos a su obra, especialmente Francisco Antonio Encina, señalan que tuvo una importante participación en el tratado de límites de 1881 entre Chile y Argentina que ellos ven como una cesión de territorio chileno. Fue el quinto hijo de Diego Antonio Barros Fernández de Leiva y Martina Arana Andonaegui. Vivía en un hogar acomodado, su padre había empezado a forjar fortuna mediante el comercio y su madre una dama argentina con contactos con la alta sociedad de Buenos Aires. Su madre falleció cuando él apenas tenía 4 años, por lo que una tía paterna se hizo cargo del hogar, entregándole una educación muy religiosa, por lo que siempre conservo respeto por la fe católica a pesar de haberla perdido más adelante.

Estudio como alumno externo del Instituto Nacional, siendo compañero de Francisco Bilbao y de los hermanos Amunátegui, adoctrinándose en el latín, gramática, filosofía, francés e historia santa, pero no en historia de América o Chile, que aún no enseñaba, por lo que sus primeros contactos con la historia la hizo de modo independiente, al leer el Compendio de la historia civil, geográfica y natural del Abate Molina, las Memorias del general William (Guillermo) Miller, la Historia de la revolución hispanoamericana del español Mariano Torrente y la Historia física y política de Chile de Claudio Gay.

A finales de su vida escolar se acercó a la literatura francesa, realizando algunas traducciones, una de ellas el caballero d ‘Harmental de Alejandro Dumas, fue publicada por El Mercurio en 1848, acompañado por un ensayo sobre la regencia del Duque de Orleans escrito por Barros Arana, que es en rigor su primera obra.

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Siguió trabajando con las traducciones del idioma francés, pero empieza a tener mayor cercanía con el trabajo histórico. Su debut como historiador lo hace en 1850, con un artículo en el periódico La Tribuna sobre Túpac Amaru y con su primer libro histórico, Estudios históricos sobre Vicente Benavides y las campañas del sur.

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Su segunda obra histórica seria la Historia General de la Independencia de Chile, que fue impulsada también por Andrés Bello, que le aconsejo frente a sus temores: "Escriba joven sin miedo, que en Chile nadie lee". Durante cuatro años (1854-1858) desarrollo un tenaz trabajo, del que resultaron 4 tomos con un total de 1.931 páginas, que le valió ser nombrado miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Entre esos años Barros Arana también contrae matrimonio con Rosario Izquierdo Urmeneta.

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Poco a poco, las influencias extranjeras e internas llevaron a Barros Arana hacia el liberalismo y se inmiscuyó activamente en la política. El liberalismo significaba en muchos casos una lucha contra la iglesia y la búsqueda de un estado laico. Barros Arana no fue la excepción, y si bien no llegó a extremos como otros de sus colegas, si tuvo enfrentamientos terribles con los círculos católicos, pues pensaba que el atraso de la iglesia y su influencia en la sociedad eran nefastas para el desarrollo de la humanidad. Muchos católicos vieron en el un enemigo, declarándose la lucha después de una dura critica del historiador a los exámenes del Seminario Conciliar, iniciándose una serie de réplicas desde sus respectivas trincheras, La Revista Católica para la iglesia y El Ferrocarril para Barros Arana.

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Fue opositor tenaz al gobierno de Manuel Montt, y por temor a que estuviese involucrado en algún plan subversivo (de lo cual habían buenos motivos, pues efectivamente escondía armas en su hogar), le allanaron la casa y tuvo que partir al exilio. Se dirigió a Argentina, en donde trabo amistad con Bartolomé Mitre y con ManuelRicardo Trelles, que le ayudaron a que trabajara cómodamente en los archivos y bibliotecas de su país.

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Viajó a Europa tras ser puesto en libertad. En 1863, de regreso en el país, fue nombrado rector del Instituto Nacional, iniciando una carrera pedagógica que lo llevaría a ocupar varias veces el decanato en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, así como la rectoría de esa Universidad.

Su paso por el instituto desencadenaría una tormenta que rompería con la alianza de gobierno conocida como Fusión Liberal-Conservadora.

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Abdón Cifuentes, como ministro de instrucción publicas del presidente Federico Errázuriz Zañartu, estaba embarcado en la misión de hacer aprobar la ley de libertad de exámenes. Esta ley beneficiaria a las escuelas privadas (mayoritariamente católicas), las cuales podrían hacer el examen de ingreso a las universidades en su propio colegio y no ante los profesores del Instituto Nacional, como era hasta entonces, lo que encontró la resistencia de Barros Arana.

Promulgada la ley, se produjo un grave enfrentamiento entre el ministro y el rector del Instituto Nacional. Los enemigos de Barros Arana causaron desórdenes dentro del instituto, obligando a destituirlo como rector, más se le nombre delegado de instrucción media. Pero el gobierno bicéfalo del instituto causó aún más desórdenes dentro del instituto que terminaron con la renuncia del nuevo rector Camilo Cobo (ya renunciado del ministerio). Errázuriz censuró esto y terminó con el cargo de delegado de instrucción media, dejando automáticamente a Barros Arana sin puesto en el instituto.

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Su ira y la de sus partidarios se dirigió al ministro de instrucción, y se organizó un asalto contra su casa, el cual fue repelido felizmente por fuerzas de la policía a último minuto. Indignados por este asalto, y por la participación de liberales en ella, el Partido Conservador permitió que Cifuentes el único conservador del gabinete renunciara. Había muerto la alianza de gobierno.

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Posterior a esto se dedicó a la erudición historiográfica y a desempeñarse entareas internacionales. Efectivamente fue enviado a Argentina en una misión para definir los límites entre ellos y solucionar el problema de la Patagonia. Barros era partidario de ceder la Patagonia, pues lo consideraba un sitio estéril y que gastaría las energías chilenas, afortunadamente para Argentina, Chile renunció de importante territorio en la Patagonia, debido a este capricho de donDiego. Sus enemigos (especialmente Francisco Antonio Encina) le enrostrarían que fue un entreguista, lo que el tiempo les ha dado la razón. Arreglados los problemas limítrofes de la patagonia (aunque no gracias a Barros Arana sino que a las misiones posteriores) surgirían otro por la definición de los peritos. Barros Arana jugó nuevamente un papel importantísimo al desempeñar la presidencia de la comisión de peritos, desempeñándose en el posicionamiento de estos por todo el extremo sur de Chile (donde existían los conflictos).

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Pero sería en su faceta de historiador en donde más se destacaría. Llegaría a ser el más importante del siglo XIX, por su obra magna la “Historia jeneral de Chile”, que relata toda la historia del país desde la prehistoria hasta 1830 en 15 tomos.

Además de esta obra escribió otras como “Estudios históricos sobre Vicente Benavides” (su primera obra histórica) “Historia general de la independencia de Chile", “Un decenio de la historia de Chile”, “El doctor don Rodulfo Amando Philippi” y muchos otros más.

Después de su muerte, el Presidente Pedro Montt ordenó que el Internado Nacional llevara el nombre del historiador, pasando a llamrse Internado Nacional Barros Arana.

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Obras

Estudios históricos sobre Vicente Benavides y las campañas del sur: 1818-1822 (1850)

El general Freire (1852)

Historia general de la independencia de Chile (4 tomos entre 1854-1858)

tomo I (1854)

tomo II (1855)

tomo III (1857)

tomo IV (1858)

Las campañas de Chiloé: (1820-1826) (1856)

Vida y viajes de Hernando de Magallanes (1864)

Compendio elemental de historia de América (1865)

Elementos de geografía física (1871)

Manual de composición literaria (1871)

Riquezas de los antiguos jesuitas de Chile (1872)

Proceso de Pedro de Valdivia y otros documentos inéditos concernientes a este conquistador (1873)

Mi destitución: apuntes para la historia del Instituto Nacional (1873)

Rasgos biográficos de Don Melchor de Santiago (1883)

Historia General de Chile (16 volúmenes entre 1884-1902)

Tomo I (1884)

Tomo II (1884)

Tomo III (1884)

Tomo IV (1885)

Tomo V (1885)

Tomo VI (1886)

Tomo VII (1886)

Tomo VIII (1887)

Tomo IX (1889)

Tomo X (1889)

Tomo XI (1890)

Tomo XII (1893)

Tomo XIII (1894)

Tomo XIV (1897)

Tomo XV (1897)

Tomo XVI (1902)

Elementos de literatura: retórica y poética (1886)

Compendio de historia moderna (1888)

Exploraciones geográficas hidrográficas de José Moraleda y Montero precedidas de una introducción (1888)

Necrología de D. Juan G.Courcelle Seneuil (1892)

Plan de estudios y programas de instrucción secundaria aprobados por el Consejo de Instrucción Pública para los liceos del Estado (1893)

La cuestión de límites entreChile y la República Argentina: los tratados vigentes, las actas de los peritos, actas sobre el arbitraje, mapa de las dos líneas limítrofes (1895)

El doctor don Rodolfo Amando Philippi: su vida y sus obras (1904)

Un decenio de la historia de Chile: (1841-1851)

Tomo I (1905)

Tomo II (1906)

Estudios histórico-bibliográficos (5 volúmenes entre 1909-1911)

Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria su muerte y apoteosis (publicada en 1919)

 Sources

  • Individual:
    - Chile, Matrimonios, 1579-1930 -

    Rosalia Izquierdo Urmeneta & Diego Barros Arana
    Matrimonio: 31 de Ene de 1854 - El Sagrario, Santiago, Santiago, Chile
    Esposa: Rosalia Izquierdo Urmeneta
      Nacimiento: Santiago
      Padre: Jose Vicente Izquierdo
      Madre: Mariana Urmeneta
    Esposo: Diego Barros Arana
      Nacimiento: Santiago
      Padre: Diego Barros
      Madre: Martina Arana
    Número de lote o batch: M62105-6
    Sistema de origen: Chile-EASy
    Número de microfilm de FamilySearch: 774544


    - Archivo de periódicos -

    The Mansfield News
    Fecha: 27 de Dic de 1907
    Publicación: Mansfield, Ohio, United States Of America
    Texto: "...and the dean ot mers In Paris aged 74 t Don Diego Barros Arana eminent Chilean historian and educator known as South America's grand old at Santiago aged 12 Bir Lewis Morris English poet In London aged 74 IS Rev ..."


    - Archivo de periódicos -

    Logansport Pharos
    Publicación: Logansport, Indiana, United States of America
    Fecha: 28 de Dic de 1907
    Texto: "...Loewy director of the observatory and tho dean of astrono mers in Paris nged 74 NOVEMBER C Don Diego Barros Arana eminent Chilean historian and educator known ns South Amoricna grand old man Santiago agod ..."


    - Archivo de periódicos -

    Galveston Daily News
    Publicación: Galveston, Texas, United States of America
    Fecha: 27 de Oct de 1907
    Texto: "...on the Casma flying tho Chilean flag. Diego Barros Arana, a world-famed historian and scholar, Is in a dying con- dition. A semi-panic exists on tho Bourse to- day owing to tne unprecedented fall of sterling ..."


    - Archivo de periódicos -

    Woodland Daily Democrat
    Publicación: Woodland, California, United States of America
    Fecha: 31 de Dic de 1907
    Texto: "...man AChoolshlp Bluchcr at Kiel 5 killed and 3 Injured by a bollor ox plosion at Stcubfinvlile O Obituaries Don Diego Barros Arana eminent Chilean historian anfl edu cator known as Soulh Americas grand ..."


    - Archivo de periódicos -

    The Mansfield News
    Publicación: Mansfield, Ohio, United States of America
    Fecha: 27 de Dic de 1907
    Texto: "...and the dean ot astrono- mers, In Paris; aged 74. NOVIUBEK. t. Don Diego Barros Arana, eminent Chilean historian and educator, known as South America's "grand old at Santiago; aged 12. Bir Lewis Morris, English ..."


    - Árbol familiar Geni World - Diego Barros Arana<br>Género: Masculino<br>Nacimiento: 16 de Ago de 1830<br>Ocupación: Rector Universidad de Chile.<br>Fallecimiento: 4 de Nov de 1907<br>Padre: Diego Antonio Barros Fernández de Leiva<br>Madre: María Martina Arana Andonaegui<br>Esposa: Rosalía Izquierdo Urmeneta<br>Hijo: Josefina Barros Izquierdo<br>Hermanos: Mercedes María Barros Arana, Martina Barros Arana, Manuel Barros Arana, Juana Barros Arana

  Photos and archival records

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